martes, 2 de octubre de 2018

PRESENTE MENGUANTE

A veces la tecnología se niega a ser lo que debe y se niega a la imagen y se obceca. Parece que este va a ser el caso. No parece seguro que transporte imágenes y entonces se dedica a tocar... y tocar. Puesto que no me deja caligramar hoy. Dios sabrá por qué, pues poemizaré. El Presente menguante es simplemente un poema que nos habla de la sensación de sentirse diluir y desaparecer en la realidad que nos circunda. Esa sensación de empequeñecer de impotencia, de anonadarse que nos acompaña y que crece a la par que decrece nuestra seguridad, nuestra fe en nosotros mismos y aumenta a la par que decrece nuestra energía y crece nuestra sensación de hastío y de cansancio...:

Toda la negritud te achata y pisa.
Eres la la nada y nada te identifica.
Tus huellas borradas... Todo replica
tu pasado perdido, ya sin prisa.

Avanza hacia el abismo y se alisa.
Perdiendo su relieve. Ya repica
la campana tozuda. Mas salpica
tu conciencia de la memoria rica

que el pasado nutre de pinceladas,
de momentos vividos y de historias
inventadas por mi imaginación.

Corren difuminadas en sus norias
páginas para siempre aletargadas
que van perdiendo así su razón

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

jueves, 27 de septiembre de 2018

ÁRBOL DE LA SOLEDAD

El paisaje delira en una oniriasis que hibrida lo posible y real con lo imposible... Un cono-obelisco es una chimenea obturada, taponada por la cúpula de un campanario octogonal en una perspectiva distorsionada e imposible... El cuello de una botella es el cuello de una chimenea que tapona a su vez la verdadera obertura de la chimenea... El paisaje es árido y sin vida hasta caer por el abismo horizonte y por, el lejanía, asoma un paisaje real de pino que culminan una cima no vista o de una carena montañosa coronada de pinos y los astros celestes son una bombilla y una gafas... En el primerísimo plano, precediendo a la imagen central una varilla que no es más que el tallo dorado de una espiga de trigo...

Plantada está la imagen central y protagonista, el árbol solitario donde el peso de su vida pregona su pasado como las campanas de un campanario que embotan la salida de los humos del zumo hirviente de su vida asfixiada en sí misma y prisionera de sí mismo y la realidad... El hombre, yo mismo, es ya un obelisco, una estatua que espera su litificación definitiva mientras escapan, celestes, la visión en detalle de cuanto le rodea y la luz intermitente de la imaginación y la creatividad, ya de espaldas y ajenas a su creador...: El árbol solitario cuyas invisibles raíces hincadas en tierra le anclan al Sistema y le alejan paulatinamente de la Naturaleza...

Este juego onírico de imágenes-símbolo, con cierto cariz surreal componen la imagen de este pictocaligrama (firmado esta vez en el tallo) que reafirma su contenido con la letra del poema que aparecen en las imágenes en primer plano:

Árbol de la soledad, tú coronas
el recinto,
angosto cuello de tus malos humos.
Proa estás de tu angosto laberinto
de las máscaras dulzonas
de tus venenosos zumos...
- ¿Dónde están las campanas que pregonas
y el líquido helado de oasis de oro? ... -
Estrangulado de hastío,
haces chimenea de tu obelisco,
tallado de orgullo, terco y baldío.
- ¿Cuándo te volviste arisco?... 
¿En qué agudo cuchillo de tu daño?.
¿En qué tedioso engaño?... -
Allí perdiste toda tu alegría
y allí te volviste huraño
mientras ya tu corazón se extinguía
y te construía como un extraño.
Allí conociste tu abismo,
inhóspito como tú mismo,
mirándote en tu recia celosía.
Antorcha de tus días te me esculpes
en un mundo feroz, sin alicientes
que pide, por vivir, que disculpes
ante el templo de su mil serpientes...:
- ¡No me disculparé jamás!...
¡Monstruo sin alma!...
Detrás de mi silencio, tú ves calma...
¡No te fíes!... Es por demás
que sé de mi lugar
y qué es quien vive y siente quien lo esculpe...
No me he de disculpar,
                                                       sólo vivirte.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ






jueves, 20 de septiembre de 2018

DIFÍCIL EMPATÍA

Síntesis de la Torre de Babel, el Mundo se ha creído Occidental para sentirse humano... Síntesis de los formalismos en la sociedad de consumo, en el Sistema, sirve para la razón, para la vorágine tecnológica, para medir la felicidad en bienestar y el bienestar en bienes de consumo. Un Mundo geometrizado y polarizado...: Los de arriba, los de abajo, los en medio y los invisibles que van de los parias a los marginados y de estos a los foráneos y a los antisistema y a los exóticos que no deben moverse de su casa para no ser repudiados... La síntesis se ha hecho geometría y están así los estirados cuadrados, que tienden a ser claros e impenetrables pero que son intolerantes con los que improvisan y se alejan de las modas y no se soportan ni tienen empatía con los distintos y su distinción es el escepticismo y la falta de entusiasmo; los obtusos intolerantes, tradicionales y furibundos, que piensan con el corazón y con el estómagos; los agudos, ambiciosos, aprovechados, tienden a ser más empáticos y tolerantes y luego están los prudentes y tolerantes equiláteros y los caprichosos y volubles escalenos y los cubos como sumum del razonamiento impenetrable y lógico... Entre todos construimos un mundo urbano para androides consumistas muchos de ellos vacíos de alma, anodinos y miméticos con el entorno para formar este laberinto donde se cruzan las pasiones con la virulenta frustración y la monotonía para urdir un mundo acéfalo y deshumanizado que se encamina hacia un abismo infinito y sin salida... De él se trenzan las palabras, carentes de poesía para mostrarnos su esencia, la imagen... Un mundo que vive en un escaparate para ser admirado por los demás sólo por la presencia (allí culmina el laberinto de palabras que giran en todos los sentidos y toman todas las formas y los ángulos) y ha olvidado la esencia, el alma que nos individualiza.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

domingo, 16 de septiembre de 2018

EL HOMBRE ES EL LOBO PARA EL HOMBRE

El título y la imagen de este pictocaligrama se fusionan para dejar claro que son una misma cosa y lo dice todo. El hombre es el predador supremo de sí mismo y de sus congéneres, El Sistema te devora, te aliena y te nonadiza, reduciéndote poco a poco en espectador de tu vida y acaba atropellándote, pero, de idéntica manera, el ser humano se hace a sí mismo para diluirse en una paulatina y creciente sensación de impotencia ante su propia vida, la Realidad te asalta y acabas haciéndolo tú mismo, anteponiendo tus límites, tus rutinas, tus manías en un mundo feroz, inhumano e inmisericorde. Te ciberniza, te diluye y acabas adocenado, un superviviente de los instantes que te asaltan... La corrupción, la violencia, el egoísmo, la ambición, la ira... el hastío lo contaminan todo... La vida es una telaraña que te atrapa y eres tú el primero en construir tu jaula de cristal, que te protege de mundo hambriento pasiones ajenas que no puedes dominar. Tú jaula acaba atrapándote también, devorado por la vorágine de una vida que acaba indudablemente atropellándote... Quizá tu única salvación está en seguir, pasar desapercibido a ese molino que es el Sistema, la globalización, como es el ahora, cargada de imágenes que solo pretenden tu mímesis y, en cuanto lo logren pasarás a ser parte del carrusel que a todos nos atrapa siendo tú una nonada más de la multitud que supone el Sistema, una forma sin contenido ni inercia propia... Uno de tantos, uno de ninguno, devorado por el Mundo.

El caligrama se diluye en la imagen y pasa directamente a la copa que nos atrapa, hecha poema... Nosotros, el cordero atrapada, el lobo voraz, seremos forma pero ya sin poesía sin lírica alguna, o frustración e impotencia o voracidad iracunda y ciega, dispuesta a devorar los débiles corderos atrapados:

(Asi reza el poema que se sella en la copa-jaula):

Urdido de fantasmas y de sombras,
la invisible celada se ha hecho muro,
trasciende de lo arcano y de lo oscuro
y de todo lo malvado que nombras

y sabe del cuidado con que escombras
lo sucio y evidente que no es puro,
que infecta cuanto sabe de inmaduro
y pone a lo corrupto las alfombras.

Mas esa telaraña todo atrapa,
en todo está y en todas partes anda.
Construye su prisión y nada escapa

a su zarpa y hambre y se desmanda,
carnívoro que todo lo devora.
Es una telaraña y pronto aflora.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

miércoles, 29 de agosto de 2018

NEOTÓTEM URBANO

El caligrama utiliza el recurso inverso al de los vanguardismos poéticos iniciales: futurismo, cubismo, ultraismo, dadaismo y creacionismo, en los que el mundo moderno y las tecnología como los nuevos ídolos de masas (futbolistas, directores de cine, toreros, actores y actrices) suplían a los dioses clásicos y a su mitología por los ídolos de la modernidad industrializada y consumista.

No. Evidentemente, no vamos a volver a la mitología clásica ni a sus héroes porque, aunque su simbolismo intrínseco sigue siendo vigente, su alejamiento de la comprensión de las masas y su ignorancia no ayudaría a entender el arte actual, pero sí coincido con el pop-art y sus sucesores posteriores contraculturales en criticar los nuevos ídolos del consumismo actual... No. No es un ataque a la tecnología y sus logros y, por tanto, no es un ataque a la ciencia ni a la técnica si no más bien a la superficialidad de una sociedad actual que se ha dejado llevar por la publicidad, el consumo y la superficialidad para perder el sentido de lo esencial, su privacidad, su creatividad y la nobleza del contacto avasallado por las redes sociales...

Neotótem urbano nos muestra a un objeto cotidiano propio de la actual tecnología. En este caso, un efectivo cepillo de dientes eléctrico y rotatorio de innegable mayor eficacia que el convencional... Un nuevo avance hacia una comodidad que atrofia algo tan esencial como el movimiento de cepillado... Un objeto tan efectivo como superfluo que, como otros muchos, como todos, nos es presentado como: has  de tenerlo, no puedes vivir con él porque todos lo tienen... No es una crítica al objeto ni a su idoneidad ni a la necesidad de la limpieza y el aseo en una sociedad que, por otro lado y, con perdón, ha vuelto a ser guarra, dejada, desaseada... sí, pero es cada vez más comodona, más superflua y más vaga... Cada vez estamos más cerca de no movernos ni para ir a trabajar, ni a comprar, ni siquiera ir al cine, al teatro o a divertirse y capaz de no dar un paso si puede suplirlo por una rueda, dos, tres, cuatro... alas, hélices... auténticamente atrofiada...

Si los futuristas acertaron al introducir lo cotidiano, lo tecnológico y los nuevos héroes del mundo tecnificado, la mitificación de la técnica y la comodidad nos está llevando a la atrofia como a la acumulación de bienes materiales como si estos diesen en sí mismo la felicidad...

Está claro que la lavadora, la nevera o frigorífico... los electrodomésticos en sí mismos, como los avances en medios de comunicación, internet, imagen y un alud de invenciones maravillosas han supuestos grandes avances que nos pueden facilitar la vida (aunque todos ellos sean tan superficiales como cómodos), pero también lo está que nos han cosificado, alienado y deshumanizado en una proporción equivalente... No tengo nada contra la ciencia ni contra la técnica sino contra una sociedad atontada y anonada de tecnología que ha olvidado por completo quién está al servicio de quién y qué es un útil y qué un utilizado...

Imagen y poema se ponen al servicio de esta diosificación de los objetos ofrecidos por la técnica y convertidos en imprescindibles (y empiezo por el cepillo eléctrico por no hacerlo por el móvil, cuya crítica, sin excluir sus evidentes virtudes y mejores, es el más manido y evidente representante de mi reflexión sobre, a estas alturas, quién está al servicio de quién...hasta transformarse en un vicio y una droga de la que muy poca gente sabemos prescindir cuando no es necesario...)...

Así reza el poema que lo compone:

Virgen de los desamparados
                                                                   te me eliges.
Yo te inventé las noches, tú los cielos.
Rebaños de marfiles te veneran
y esperan que los toques de melena.
La nata curativa en tu alcachofa,
girando has de esparcir con tu fregona.
De eléctrica energía me los unges...
Y friega que te friega...
                                                                      y frota que te frota...
agua fresca y limpia y espuma
de victoria.
Virgen de los desamparados 
                                                                  te me eliges.
Te adorarán vehementes multitudes,
icono de limpieza sanitaria
que encalas las murallas de las bocas
y refrescas lenguas y paladares
de tus adoradores a todas horas.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

martes, 28 de agosto de 2018

MUSA OLVIDADA

De nuevo la inspiración como una forma energética y vital, representada por una lámpara, ahora con una visión frontal conforma el caligrama en el que me lamento de la sensación de cansancio y hastío que provoca la falta de alicientes de una sociedad empeñada en convertir problemas menores como las banderas y los clubes en problemas mayores y de esencia mientras deja derruir el Mundo en su Naturaleza y niega o hace oídos sordos a todos los valores morales y humanos que proclama en papeles altisonantes que nunca cumplió, ni cumple ni parece que vaya a cumplir... Una sociedad histérica y erizada cada vez más intolerante y egoísta, más iracunda y extrema encaminada a un punto sin retorno que parece ha de acabar necesariamente en un cataclismo cuando, además, dejamos el mundo en manos de líderes intolerantes, caprichosos y desmesurados incapaces de hablar con sosiego y diplomacia y cada vez más dados a la mano dura y tentetieso...

En fin. Claramente un caligrama, el poema que lo integra, mi poema, reza así.

Gritaste ante el Edén tu miedo
y nadie te escuchó.
Tu luz se apaga.
¡Oh, Sol virginal,
intermitencia de mi Musa,
mueres sin tu esencia!

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

lunes, 27 de agosto de 2018

TERCAMENTE GRITARÉ MI REBELDÍA

De nuevo un caligrama local y de recorrido en donde los caligramas se insertan en el recorrido de un poema en donde el colofón acaba siendo un soneto pero que todos conforman un todo. Desde la partida, Con las preguntas y en dos planos, el primero inclinado y el horizontal para explicarme a mí mismo en mi contradicción con el Mundo actual y convertido, por lo mismo, en un inconformista, y, por tanto, en un ser marginal y rebelde que denuncia los males genérico de la Humanidad frente al planeta...

De la letra al pictocaligrama. Me he convertido, para el Sistema, en un lunático... Un loco, sombra de sí mismo, que, en la oscuridad esotérica del que se mueve en las sombras, como marginal y anómalo que incordio contra la abulia sorda de los adscritos al Sistema, capitalista, global, consumista, materialista, que cifra la felicidad en el consumo de bienes materiales fútiles y superfluos... Imploro a la Luna, en contraposición al esplendor Solar del Sistema. La Luma se dice a sí misma testigo de los reinos marginales y desde ella, mi sombra, figura al contraluz, subida a una cima de palabras, las de mi propia declaración de rebeldía (otro caligrama parcial en el que las letras están en mayúsculas como los gritos que imploran justicia)... dan pie al soneto colofón que culmina mi denuncia...

Si así es el recorrido de mi caligrama-poema, así reza el poema que lo integra:

- ¿Qué es un hombre deshaciéndose?
- Yo mismo
-¿Qué es un proscrito si no un solitario
en la boca de su abismo?
Un hombre nada más,
sin un destino,
sin un propósito
que no sea vivir
desatando del tiempo
su río?

Luna de un Edén,
Mar de la Tranquilidad
que ya no existe,
sola estás en la negrura.

El tiempo desató su berbiquí.
Enroscado con su hélice llueve
instantes de cristal y se conmueve
descubriendo el momento en que nací
una vez y otra mientras me vivo
viviendo y viviéndome cuanto escribo:

Hombres isla, hombres montaña adorando
la Luna, están en su acantilado
mientras el Mundo desata, arbolado,
un infierno que se está encabritando.

Yo soy una isla, un barco remando,
huida de un rey desequilibrado
que busca un Edén aún nunca encontrado.
El Mar de los tiempos sigue azotando.

Desde que el hombre existe y lo domina,
crece el infierno, la muerte, el desierto...
Cree que el Mundo es la inagotable mina

que abastecerá al poderoso cierto.
Se engaña, se está suicidando vivo
y desde mi isla, grito y lo escribo.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ