viernes, 30 de enero de 2015

VELERO EN UN MAR DE PLOMO


En un mundo global y de masas, los seres humanos nos hemos ido volviendo insensibles al dolor y la injusticia. Paseamos impasibles nuestra indiferencia sordos, ciegos, mudos, cada uno encerrados en nuestro cuerpo como estatuas atadas al lugar que nos acuna, acultura y alimenta... Así lo representa el caligrama, hombres, seres humanos caminando en un espacio sin relieves, cada uno ensimismado y aislado del mundo, mecanizado y huecos de rutinas, siervos del Sistema que nos amamanta. La ciudad se ha vuelto invisible, el paisaje es un infinito paso de cebra que nos lleva de casa al trabajo y de l trabajo a casa sin siquiera molestarnos en observar qué ocurre alrededor. Es el gran triunfo del Sistema: Habernos vaciado por completo.

Es el retrato de la soledad millonaria en multitud.

Casi todas las figuras humanas son caligramas. La mujer en primer plano contiene los dos sonetos primeros y la que ella oculta, a su derecha, el cuarteto y entre los cuatro que quedan de cuerpo entero se reparten las sextas rimas. Sólo queda sin versos el hombre al que sólo se le ve la cara y la parte superior de tórax. Los demás, como el mundo que nos rodea, es la Nada misma y el poema dice así:

Come estatuas, ancladas sus figuras
en su instante y en su gesto, la gente
de la gran ciudad retrata la fuente
del vacío y la soledad puras.

Rueda por sus angostas comisuras
el zumo cristalino del demente.
Imantado de proclamas, su simiente,
germinará en un árbol de armaduras

para crecer de piedra dura y fría
su cuerpo, su mente y su corazón,
todo cableado de impulsos huecos

imantados del poder que los cría,
el que les ha vaciado la razón
y convertido a todos en sus ecos.

Desfilan sus fantasmas coloridos
por la gris alfombra del duro asfalto,
como figuritas de un belén falto
de belleza y de todos los sentidos.

Androides al fin teledirigidos
a su nada sin ningún sobresalto.
La rutina que los pega al asfalto,
cuerpos de piedra siempre endurecidos,

mantiene los abismos del vacío
en su corazón y en su mente oscura.
También les dictó su álbum de recuerdos

y los envolvió en su manto de hastío
para fundir de acero su armadura
que oculta el letargo y mantiene lerdos.

¡Oh, gentío que riegas las ciudades
con tus rebaños de hombres obedientes!
Y los sabes siervos de las serpientes, 
de sus vicios y todas sus maldades.

¡Ciego estás a todas las crueldades
que plantan en el mundo sus simientes!.
¡Poco te importan pobres indigentes
y marginados de tus veleidades!.
¡No existen para tu alma millonaria!:
Son piojos que producen urticaria,

invisibles a tu mente de piedra.
Y como ellos, rechazas los distintos
y los que han liberado sus instintos
y escalan a sus mundo por la hiedra
que a tus muros de mármol se encarama.
Nada ajeno a tu mundo te reclama.

Espejo de tus iguales, multiplicas
por doquier tu imagen tan prolífica
como si tu abundancia magnífica
provocase unas conciencias más ricas
y así engañas a los ingenuos bobos
y los dejas a merced de tus lobos,

reyes de tu violenta hipocresía.
Reniego yo de andar en tu rebaño
y prefiero sufrir mi propio daño
a tu hastío huero de poesía.
¡Prefiero tener rostro y un destino
que ahogarme en el mar de tu insulso vino!

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

lunes, 1 de diciembre de 2014

PUTREDINE CADAVERUNT


PUTREDINE CADAVERUNT: literalmente la podredumbre de los cadáveres como el de la propia civilización humana que tras una larga evolución en el egoísmo desde la ambición de unos, la violencia de otros, la intolerancia de ambos sectores, la injusticia y el abuso que ubica en la marginación absoluta a los desheredados del mundo y va más allá de las sociedades hasta arrasar el Planeta conlleva esta podredumbre hedionda que nos acompaña allá donde ponemos el pie y nos convierte, como el caligrama ilustra en un ejército de gusanos que va agostando cuanto toca y se alimenta de esta guerra sin fin y sin cuartel de los poderosos contra los humillados, de los ricos contra los pobres y de los violentos contra los pacíficos, y, en definitiva, de unos pocos contra una inmensa mayoría... por eso el poema que lo compone no necesita tanto rima y ritmo sino una combinación lapidaria que nos retrate gusano a gusano de esos voraces insaciable como rastreros de egoísmo puro e impío:
Gusano que te arrastras por la tierra,
dame guerra, GUERRA, GUERRA
y yo te explicaré 
que es lo que entierra 
la podredumbre que te alimenta...
Luego, ya harás la cuenta
que nos reduce a cero

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

Y como un ejército baboso y hambriento irás asolándolo todo hasta dejarlo yermo como un inmenso desierto que nos devolverá a nuestros orígenes de planeta ígneo y sin vida. Ni siquiera la de los voraces verdugos que creyeron que podían tenerlo todo si eliminaban a los otros, destripándolos sin piedad ni descanso... hasta no quedar más que uno que invicto proclamará su victoria antes de descubrir que´al hacerlo, se ha quedado sin comida y agonizar durante tiempo hasta su muerto pudiendo recapacitar sobre por qué el más perfecto es el más imperfecto y el más listo, el más tonto

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

domingo, 16 de noviembre de 2014

2 PERRAS NEGRAS

Dos perras negras, dos pastoras belgas ahora pastoras vilanovinas, madre e hija, hija y madre, echadas sobre el frío suelo, se cuentan sus cuitas, recuerdan adormiladas sus vivencias comunes y propias... Ausentes pero vigilantes... Se vigilan junto al agua y la comida, marcan las distancias y las jerarquías, una sustenta la gerontocracia, la otra, la vivienda...: ¡Está en casa!... ¡Las jofainas son suyas!... ¡Sus amos están en casa!...

¡Quién diría si están realmente dormidas o tienen el sueño ligero porque no perdonan el más mínimo atisbo de ruido en la escalera del rellano!. Al sol y a la penumbra, se vigilan, nos vigilan, os vigilan... Nadie escapa a su control... de olfato, de oído... " perras negras: Bandolera, la madre, la perra de mi hijo; Bagheera, la perra de mi hija pero nuestra perra... Un paradigma.

La poesía también está en las cosas sencillas: La poesía está sobre todo en las cosas sencillas y cercanas porque nos acompaña y nosotros la sentimos, la percibimos, la respiramos y por eso la enunciamos latiendo unísona a nuestra percepción y a nuestro sentimiento.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

jueves, 16 de octubre de 2014

A TAL MAL, TAL REMEDIO



Con idéntico perfil que el conocido refrán De tal palo, tal astilla, el caligrama, mi caligrama, propone al ser humano rebeldía contra aquello que limita su libertad de pensamiento, de actuación y de expresión. Si el poder y los intereses creados recortan derechos y la libre expresión de ideas y obras y son una tijera que impone la ley del poderoso y de los privilegiados que sustentan el sistema, recorta tú también su voz en tu conciencia y no renuncies a todas tus libertades ni a tu rebeldía y, con idéntica voraz y desvergonzada tijera, recorta en tu mente y en tus actos, todo aquello que te impida ser tú mismo en todos los sentidos, no ya por ti, sino por todos los que conviven hoy y son silenciados o marginados y padecen injusticias y también por quienes nos sucederán y heredarán el mundo que les dejemos... No hay que dejar medrar a la injusticia, al abuso, a la ambición, a la mentira, a la corrupción, al odio, a la venganza, a la violencia y a la guerra y hay que luchar por dejarles un mundo seguro y justo. Por eso, si la tijera simboliza el medio, la manera de actuar en equivalencia a quienes nos coartan, nos utilizan y nos mienten amparándose en el poder, que, encima les hemos dado nosotros con nuestro voto, o con el poder del dinero, el poema expone ese propósito de construir un mundo mejor y de futuro y para el futuro.

El poema, mi poema, excede al caligrama y prosigue más allá de este. Al leerlo completo podremos observar qué parte pertenece al caligrama y cuál al colofón no caligramado y el poema dice así:


No quieras regresar al pasado
si el presente atosiga y estrangula
tu incierto futuro.
Piensa en tus hijos, tus nietos...
Han de vivir lo que les dejemos
y eso ha de ser tangible y deseable.
No podemos, por egoísmo nuestro,
dejarles un infierno
que sea, al fin,
producto de nuestro capricho
que impulsó el mundo al abismo
por vivir sin pensar en qué vendrá luego...
y luego heredar nuestro odio y fuego,
dejarles, sin oasis, un desierto
o el detonante y la chispa que del gas venenoso,
tóxico y combustible, incendie de ira
cuanto existe y haga del mundo una pira

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ



lunes, 1 de septiembre de 2014

AUNQUE LA MONA SE VISTA DE SEDA...

Este caligrama propone la abstracción y la síntesis antes que la concreción de la imagen de un diseño determinado e identificable con el retrato de un individuo inequívocamente distinguible y la razón está en el contenido del poema. Mi poema es una crítica hacia esa ralea de políticos de rancia tendencia conservadora y liberal tan intransigente y carcamal como su tendenciosa presentación como gente avanzada y ultramoderna que disfraza su vacío e intolerancia y su clasismo de estilismo de portada de revista de modas o de diseño, pero que, más allá de su inexpresiva belleza de diseño no muestran más que intransigencia con el diferente, con el discrepante, con el marginado, con el desfavorecido y sobre todo con el mancillado y despreciado por su insolencia avalada por el capital, que es quien también avala su poder y por la necedad de quienes les votan sin pertenecer a su selecta casta de elite. Describe pues una clase política, social y económica, una casta que es incapaz de asimilar competencia ni descrepancia alguna, amparada en una mayoría absoluta a la que han llegado después de dejar bien claro que cuanto más hundida dejasen nuestra tierra quienes les precedieran, tanto mejor para ellos, porque, así podrían pasarse la vida diciendo que los culpables son los otros y que cualquier mejora de macroeconomía es suficiente para ponerse medallas sin parar aunque el enfermo nacional, nuestra economía de a pie, siga en coma para los que simplemente pisamos el sucio suelo de los mortales y sobrevivimos cada día a nuestras miserias sin más ayuda que nuestro esfuerzo y ninguna ayuda de un estado, gobernado por ellos, que solo sabe poner trabas y añorar descaradamente el franquismo.

Si es claro a quien se refiere, no es menos claro que no se puede poner un rostro concreto porque se tendría que poner los retratos de todos y cada uno de ellos, por eso basta la síntesis de sus rasgos, inexpresivos, estilísticamente correctos e impecables e innegablemente conservadores, de estricto y atávico traje y corbata y revestidos de esa modernidad picassiana que pretenden y que solo corresponde a lo que ellos proponen como arte y como convicción de vida: sólo forma y sólo fachada (evidentemente sin contenido), sólo aspecto y presencia: fachada, como fueron, de toda la vida, aquellos románticos liberales, que tanto se inspiraban en medievales y barrocos y reflejaban perfectamente a sus ídolos con su épater le bourgeois y su mucho ruido y pocas nueces, o sea, política de gestos y grandilocuencia teatral pero todo para el pueblo pero sin el pueblo y hay que cambiarlo para que todo siga siendo igual y vamos a dialogar para seguir hablándonos sin escucharnos.

El poema, mi poema es claro es su contenido:
Rasgando las cortinas que a lo oculto llevan, 
me adentro en los más oscuros secretos
y observo los pétreos parapetos
en los que ambición y mentira nievan

corrupción y violencia y se ceban
en los marginados para, sus retos,
difamar y alejar a esos sujetos
de los logros que sus almas elevan

a ser considerados como iguales
a los ojos clasistas y severos
de los intolerantes del poder.

Nada cambia para esos liberales
que, de la intolerancia en el creer,
construyen muros siempre pendencieros

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

Para entenderlo a la perfección, basta con poner en los marginados a los de las preferentes, a los desalojados de sus casas, a profesores, médicos y enfermeras públicos, a los emigrantes sin papeles que huyen de la pobreza y a los con papeles discriminados en sanidad, a los del movimiento 15 M, a los de Podemos... a los estudiantes desahuciados por Wert, a los mujeres que no pueden abortar, a cualquiera que protestase en las calles y no eran de su cuerda ni sus intereses, a los periodistas muertos en guerras ajenas o olvidados o negados de la palabra y a los que ni siquiera pueden preguntarse que fue de sus parientes mancillados en la posguerra o en la propia Guerra Civil, a los que pueda no gustarles sentirse españoles y menos españoles de esta España... y a todo ese larguísimo etcétera de los estafados que somos la sociedad y el pueblo de a pie


sábado, 26 de julio de 2014

DERVICHE I Y DERVICHE II

De mi reciente viaje a Turquía, en julio de este 2014, concretamente a Capadocia y a la ciudad maravillosa de Estambul surgen estos dos derviches, los monjes bailarines sufís del Monasterio de Mevlevi (Mevlevi Tekkesi), los monjes discípulos de Mevlana (nuestro líder) Jalaleddin Rumi, caracterizados y conocidos por su vestimenta, largo gorro troncocónico y amplios faldones y un baile impresionante de giros como peonzas en una especie de levitación ingrávida en la que parecen dejarse llevar por un éxtasis que les hace girar sin parar como peonzas.

De la visión de uno de estos derviches en la terraza de un café restaurante próximo a Sultanahmet, solo acompañado por músicos, en su giratorio levitar surgen estos dos derviches, uno un dibujo poemado (Derviche I) y otro un caligrama (Derviche II) hechos al paso, que ilustran claramente la diferencia de uno y otro:
DERVICHE I
Cogido en su deambular giratorio, la primera ilustración y apunte me lleva a este dibujo poemado en el que el poema ilustra la impresión original del baile plasmado en un dibujo y el poema que este sugiere, ambos a mano en un apunte a bolígrafo, cuyo poema dice:

Reloj, campanilla, peonza,
berbiquí de su veleta,
compás de su hélice loca
que nunca repara en vueltas
ni se detiene en una hora
¿Qué estás buscando en la Tierra
que escudriñas con tus botas?
Pareces el azar ruleta
al viento, cmo las hojas,
pero es el girar tu inercia.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ


Dos días después, de la primera impresión surge la segunda, Derviche II, un caligrama, esta vez con distinto poema:

DERVICHE II

Esta vez la impresión funde la visión del derviche en otra postura y su relación concreta con Estambul, en una síntesis de ambas visiones asociadas a la ciudad.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

viernes, 25 de julio de 2014

A GOLPES TERCOS DE VIDA


A golpes tercos de vida es lo que se llama un dibujo poemado o imagen poemada. Es el resultado de la descomposición de un caligrama en el que el dibujo y poema se separan y adquieren su forma clásica aunque su forma real de composición sea en sí otra. En principio surge de que, o bien un dibujo o pintura sugiere, por su valor simbólico intrínseco, un determinado poema (sería la relación normal y natural por la que la mente interpreta simbólicamente la imagen y la convierte en poema) o, por el contrario, un poema sugiere y se interpreta como una determinada imagen. Aunque la relación puede darse entre imágenes pictóricas de distintos autores, el verdadero dibujo poemado o imagen poemada puro exigen que ambos sean obra del mismo autor y este es el caso de A golpes tercos de vida, en que imagen y poema son ambos míos. 

En el caso de la imagen, un dibujo a plumilla de una loma o colina rocosa, integrada por rocas, gravas y arenas y, en donde, el único atisbo de vida, pasada, es un rastrojo de arbusto deshojado y muerto y un tronco retorcido que aparece en el ángulo inferior derecho de la imagen, que, en realidad, es la raíz de un árbol invisible, el único árbol, el de la vida, en una zona esteparia o desértica sugiere el poema que versa sobre la vida en sí misma desde la perspectiva humana. Propone un símil, de hecho una alegoría o metáfora continuada y global, entre la erosión natural de los vientos y las aguas de lluvia, nieve y granizo y el deshielo que ha tallado, esculpido, como torturado la roca con las adversidades que la vida humana debe resistir, sometido a un sistema agresivo y rutinario que le exige la supervivencia cotidiana y le impone las rutinas de la monotonía y el hastío que le encadenan al propio Sistema, a su entorno y al grupo en el que cada uno se integra y muestra como nos domestica, nos doma y nos asimila hasta convertirnos en un número más, una célula de su tejido, integrada a algún aparato de cuerpo intrínseco. Y por eso el individuo se difumina entre sus iguales formando parte de un mismo ente colectivo.

La mención específica de su noria preferida, que va girando, dando vueltas sin parar, no es más que el paso del tiempo (equiparando la noria, tirada por cada uno como asno de su propia vida, con el reloj en su incansable girar en la esfera del reloj) equiparado a nuestra vida, una para todos (el tiempo absoluto) y una para cada una de nosotros (el tiempo relativo de cada uno, magnificado o minusvalorado en función de la intensidad con que cada uno vivimos nuestros instantes presentes o recordamos los pasados).

La vida, torturada por su propio deambular en ese continuo hacerse y deshacerse de cada uno de los instantes al dejar de ser él (y convertirse ipso facto en pasado) para ser el instante futuro que no ha mucho era percibido como futuro en ese continuo nacer y morir donde también vamos dejando de ser lo que éramos, los ideales que forjamos, la emociones que sentimos, los propósitos y los planes que matamos, unos, la mayoría, por incumplidos, por imposibilitados por la realidad de nuestra vida, y otros por cumplidos es la herida conque vamos abriendo el trecho que nos llevará a nuestra propia muerte como inconscientes asesinos de nosotros mismos. Vamos dejando de ser nosotros para ser parte del conjunto, del Sistema que nos devora, nos consume y nos agota hasta convertirnos en un objeto más del paisaje en que vivimos: Paisanaje.

La imagen nos engaña escondiendo mi firma  y el año de factura, 2014, entre las sombras de la corteza del tronco retorcido que me simboliza. Y el poema, mi poema, dice así:

Piedra sobre piedra herida,
un flujo de vida lame
lentamente su alma arisca
y le da forma más suave,
excavando en sus aristas.
Terca lame y la y lame
mientras nos deja su firma:
Un muestrario de de mil piedras,
gravas, guijarros y arenas
redondeadas, sin esquinas
y mil formas barrocas 
y caprichos de mil vidas
y de mil distintas  modas
que el terco reloj diseña
constante y a todas horas
mientras va girando vueltas
en su noria predilecta.

Tanto hacer y deshacer,
llegar a ninguna parte
del nacer y desnacer
para siempre continuarse
mutando siempre de ser.
Parece razón de vida
que abriéndonos va la herida 
desde que nos ve nacer
y nos talla a su medida.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

Poema y dibujo son percibidos como actos distintos aunque compartan un mismo sentido y sean parte de un mismo proceso de creación... Eso sí cada uno conserva su identidad pero no son nada el uno sin el otro porque, entre ambos construyen un mismo sentido que los fusiona en uno como los amantes el instante sin tiempo ni espacio en que el amor hecho acto los convierte en un solo ser que comparte el universo y el tiempo común de su mutuo amor en el instante en que existen siendo amantes en su universo y tiempo construido y habitado solo por ellos..