sábado, 26 de diciembre de 2009

VORAZ TIJERA (COCODRILO DE METAL)

El caligrama representa unas tijeras cortando un cable más allá del cual quedan, como cercados por el cable, los últimos versos del poema. Éste, el poema define a las propias tijeras en su forma y función. Toman así sentido simbólico una y otra y lo convierten en un ente con vida y alma propia. EL POEMA REZA ASÍ:

Cocodrilo de metal
Ojos en cresta
Sesgar quiero tu vida,
devorarte a trozos
con la arista presta
de mi boca criminal.

Yo soy un pez que nado entre las telas
Mi cola tiene dos velas,
dos ojos vaciados en esbozos.
Voraz busco en la herida
la sangre que me oxida
y me alimenta.
De cortar hago mi herramienta.
Fiero soy en tus manos
contigo y con tus hermanos.
Sin ellas, vivo dormida.

Mis ojos no tienen niña,
saltones y ladeados.
Soy animal de rapiña,
de hábitos no disimulados.

Nado en las tinieblas.
Sombra soy, terrible.
Mi dentellada impasible
cercena las microscópicas nieblas.

Soy animal de rapiña,
de hábitos no dismulados.
Sesgar quiero tu vida,
devorarte a trozos
con la arista presta
de mi boca criminal.

El caligrama forma parte de mi poemario y exposición Consumido por mí mismo en la sociedad de consumo

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

miércoles, 23 de diciembre de 2009

EPITAFIO: CIUDAD FUTURA


El caligrama representa una ciudad futura, la construcción de un edificio allí donde la mano del hombre ha destruido el paisaje y es sólo un inmenso desierto de soledad en donde sólo habitan edificios en construcción y grúas como gigantes estatuas de nuestra ambición sin límites anquilosadas en una infinita inmensidad sin almas... NI hombres, ni animales, ni plantas... un retrato de nuestra estupidez presente que camina hacia un futuro sin futuro... Hasta la sombra de la esquelética grúa se alarga tétrica y nefasta en una vastedad de nada y de sin vida, un ataúd
para el inmenso nicho de nuestra muerte con la propia grúa como cruz de la lápida con su epitafio colectivo para la estupidez humana.

El caligrama forma parte de Epílogo: Ciudad entre la bruma impertinente de mi poemario con idéntico nombre al que sigue al signo de igual.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

sábado, 19 de diciembre de 2009

EN LAS NUBES DE LA ESPERANZA

El caligrama representa la esperanza, la ilusión de descubrir la alegría, el placer y la belleza, como la diversión allí donde se viaja, en este caso Amsterdam, rompiendo el hastío y la rutina de la cotidianeidad en lo distinto y en lo desconocido. Y corresponde al poemario Amsterdam, que refleja las sensaciones sentidas en el viaje y estancia en esa ciudad y los bellos alrededores realizado en 2008.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ



martes, 8 de diciembre de 2009

TIENE MI VOZ EL AIRE HECHO ROSTRO

Éste caligrama que, además es la carátula de mi blog, aparece en Constancia de mí que habita en el vértigo remolino, que forma parte de mi poemario Ciudad ente la bruma impertinente, representa un móvil (un celular que dirían en hispanoamérica) y con él la disensión entre la tecnología de la comunicación y la falta de comunicación del ser humano en una sociedad urbana, masificada, deshumanizada y maquinizada como la actual. Es el símbolo de la imperiosa urgencia, de la innegociable e inquebrantable necesidad del hombre por sentirse escuchado por alguien externo a la conciencia que le encierra como individuo. Su esquema laberíntico simboliza el mismo laberinto urbano que nos atrapa en nosotros mismos, en un mundo aprisionado en su rígida monotonía de rutinas. Atrapados en una sofisticada realidad creemos, necesitamos creer que somos oídos, escuchados, comprendidos por alguien ajeno a nuestra prisión (nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro subconsciente y nuestro consciente), pero nos engañamos... Nuestro interlocutor quizás nos oiga, pero tampoco nos escucha. Somos un grito desesperado lanzado a la nada, un ancla que busca el sedimento imposible en la inmensidad marina y que no encuentra su sentido ni su sostén.

El poema comienza con un grito desesperado surgido de mi interior...: Tiene mi voz el rostro hecho aire... Se desliza como un grito sin respuesta diseñando de soledad el contorno del móvil cual si fuese el ataúd de mi soledad, rodea la pantalla sin poderse asomar a ella, y en la misma soledad, se ve enjaulado en el teclado que atrapa una declaración de principios en la disensión entre mi mente y la voz que habla y responde en el móvil... Mi voz no es oída, tampoco la de mi interlocutor que me habla, atrapados ambos en la comunicación sin contenido ni nexo... ¡Lo único que necesitamos!... Sentirnos simplemente escuchados, tampoco se produce y surge así el sentimiento de vacío e incomprensión mútua entre ambos interlocutores... Yo y quien me llama, quien me llama y y yo: yo y mi conciencia, mi conciencia y mi deseo... La pantalla nos delata...: Tienes otra llamada perdida; perdida como tu razón vacía...

Como antítesis a la era de la comunicación, como así la declaramos, lo que define a los que la poblamos es la ausencia real de verdadera comunicación más allá del frío contacto hecho palabras superficiales sin verdadero contenido, sin verdadero sentimiento.

El móvil, como también el ordenador, son el retrato de nuestra civilización en su espejo. La realidad atrapada en el espejo, una cargada de empatía, de comunicación, otra, de soledad real, la de los hombres islas que ésta sociedad produce. Saber cuál es la real y cuál la inversa, atrapada en el espejo es complejo. Una es otra y ambas son las dos caras de una misma realidad.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

viernes, 4 de diciembre de 2009

TYMPANOTONUS (EOTYMPANOTONUS) PURRISORANGAE VIDAL&COSSMANN

Este caligrama presenta, con el nombre científico del mismo. un caracol marino propio del Eoceno propio de la zona del Pallars Jussà catalán hablando de sí mismo, recondando las aguas en las que vivió, sus vivencias en una evocación de sí mismo y de la vida pasada.

El caligrama forma parte de mi poemario Paisajes y contextos, dedicado a paisajes de esta comarca catalana y zonas limítrofes a la misma.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

sábado, 21 de noviembre de 2009

DERROTADO POR EL MOLINO DE LA VIDA


De nuevo el caligrama me representa como un muñeco, un autómata que vaga su fracaso, su derrota, arrastrando su negación por la vida. Su nexo con la realidad ha desaparecido. Es una sombra, un cuerpo deshabitado que fluye con la vida su urgencia y sombra es lo que del suelo queda. Más allá de sí está la Nada que le rodea.

El caligrama representa un poema, un soneto que recorre la lógica, desde la cabeza al torax, los brazos, el abdomen, una y otra pierna para acabar en su sombra en el suelo, cuya negritud se agranda como un grito. Así reza el poema:

Arrastro mi dolor por las esquinas,
derrotado barco que sinuoso avanza.
En mi corazón llevo clavada una lanza
del fracaso que en mi vida adivinas.

Siento las dentelladas asesinas
de la vida que me mantiene en danza,
ruina del horizonte, lontananza
que atrapan mis míseras retinas,

y mientras arrecian carnívoras olas,
a tumbos voy escribiendo mi historia.
Harina haces de mí, molino, noria,

que juega a toboganes caracolas,
y mientras repto el duro suelo, pregunto
dónde estoy, hoy ya cadáver presunto

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

domingo, 15 de noviembre de 2009

El caligrama forma parte de La ciudad y los ciudadanos, incluida en el poemario Ciudad entre la bruma impertinente y nos habla del hecho de escribir en sí mismo, de cómo los sentimientos se transforman en mí en poema y cobran vida, de qué son son en sí mismo los poemas, cómo se sienten nacer y vivir.

La pluma es un símbolo de sí misma, la pluma del ave es, como fue antaño, la pluma del escritor, y en ambos caracteres fusiona lo etéreo, volátil y celeste de la poesía en sí misma.

Para su lectura, hay que empezar por el cañon de la pluma y ascender por el raquis (de abajo a arriba) y acceder a la sa barbas y tomar desde la más alta, continuación del raquis, el camino descendente por las barbas de la vertiente derecha. Una vez acabada, volver a la parte superior de las barbas y tomar, por la parte más alta de la vertiente izquierda aquella que está a la izquierda de la que inició el camino anterior, y descender ahora desde ésta hasta la más inferior, allí donde el poema concluye.

Cañon y raquis ocupan los tres primeros versos de la primera estrofa. En cuanto a las barbas, cada barba es una línea y, como tal, un verso. A los tres mencionados versos siguen los de las barbas de la vertiente derecha, concluidos estos, la primera estrofa también los hace. Las barbas de la izquierda componen la segunda estrofa.

El poema reza así:
Patino sobre el papel y trazo
sinuosos laberintos
como mis pensamientos,
palabras libres,
ojos y oídos prestos,
sensaciones clavadas en mí
y en mi cerebro;
sombras y espectros
de mis monstruos y de mí.
Brumas que alguna vez
fueron o que sentí
construidas
como clavos hirientes,
como llamas de fuego
cuando las viví.
Gotas que serán
lágrimas, versos
de plomo y viento,
agudos o tersos
me habitarán,
me habitaron
en las dormidas
visiones, sueños
cuyos dueños
inciertos viven
deshilvanándose
en miles de espejos
que se funden
al nacer de mí,
frágiles, tiernos
y etéreos
poemas.

Cuchillos son,
o besos volátiles,
hijos del momento,
que nadan en pozos
insondables,
buscándote,
buscándome
en su razón
de existir.
Vivo en ellos
por un momento,
cuál hálito inito y,
al posarme,
eterno y fútil,
laten, vibran,
como un corazón
y sueltan bellos
y dúlces dátiles,
ardientes gozos
inenarrables
y se entierran
en la nieve
blanca del papel,
del que nunca
podrán huir,
presas de su piel
sensible
y de su ser:
Poemas
al fin

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ