sábado, 12 de agosto de 2017

TU VIDA ES TU TIEMPO, TU TIEMPO ES TU VIDA

Como dice la marca de este macabro y tétrico, pero veraz reloj, el tiempo y la vida se equiparán para indicar la relatividad del paso del tiempo en su percepción individual. Nuestra vida es el tiempo en que la transitamos y el tiempo transitado conforma nuestra propia vida, como computo, como experiencia, como tránsito y la percepción relativa es la que alarga o encoge la percepción del tiempo como una esencia elástica, lenta en la espera y en la ansiedad de que ocurran los deseos y anhelos o que en la percepción del sufrimiento y lo indiferente, cuando deseamos que acabe o que no exista, lento es en la infancia y en la madurez ante las rutina; rápido, fugaz, eléctrico, frenético ante el disfrute y el goce como en la percepción de la vida ante el tiempo ya vivido cuando alcanzamos la madurez y vivimos el deslizante tránsito de la vejez hacia el abismo de la demencia o del olvido en ella.

Caligrama y poema, poema y caligrama, mi caligrama y mi poema representan la aguja horaria del reloj como el húmero de nuestro propio esqueleto y el minutero como cúbito, radio, carpo y metacarpo y las falanges de nuestro cuerpo como un brazo que recorre el tétrico reloj de nuestra vida... El brazo en su capacidad de flexión y movimiento para toma, en la hemiesfera visible lo que nuestra vida nos da y perderlo, gastarlo en la hemiesfera no visible... Un continuo tránsito de hacerse y deshacer hasta anquilosar su movimiento definitivamente.

La imagen compone la percepción simbológica y al brazo añade los números horarios de la hemiesfera y el poema la convierte en palabras. La marca de nuestro único reloj soy yo y tú y cada uno de nosotros, la vida en sí misma, que coincide con el título de poema y caligrama y refleja nuestra vida como un tránsito por el mundo terrenal...: La Vida y el Tiempo como un ente simbiótico en lo individual, igual en su proceso común para todos los que existen y único y particular para cada uno de los que viven en ese tránsito del ser engendrados, nacer, vivir creciendo y haciéndose y deshaciéndose para morir, completando nuestra vida y nuestro tiempo que se prolonga en la putrefacción del cuerpo hasta su mineralización o/y su inmersión y conversión física en el suelo y sedimento de su entorno, como memoria y recuerdo en quienes compartieron nuestra vida, la memoria que prolongan estos en los que nos su8ceden o la que deja nuestra obra hasta nuestro definitivo olvido...

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

martes, 8 de agosto de 2017

EN TU POSO ABISMO

La tradición supersticiosa creyó la leyenda oriental de que en el poso del café se podía leer tu vida. El caligrama es claro. El diseño de la taza de café sobre su plato, el líquido y negro líquido excitante y la cucharilla desde la óptica del que lo toman invitan a sumergirse en él...: MÍRAME... . Te invita a sumergirte en la lectura del poema en un LABERINTO (ENREDADO DE ESPUMAS) en el se sumerge el laberinto de tu FUTURO que se inscribe en el reloj, la esfera el disco y se sumerge en la sima del líquido para dejarse agarrar por la cucharilla...: Beber la vida como un caldo, el excitante café que te invita a vivir la vida y a sentirla plena de gusto y aroma placentero y amargo como el propio café, dejando en el poso cuanto eres en tu aprendizaje y en tu instinto...: ERES TÜ... Tu poso que define lo que encuentras superfluo y hasta que punto mareas tu vida para extractar todo el dulce goce del azúcar o excitante sabor y aroma de beber tu vida degustándola como un placer infinito no exento de amargura... Vivir por el placer de vivir, saboreando, delectándose con ser partícipe de cuanto la vida te ofrece y tú saber adquirir y degustar como un elixir de valor infinito, un goce exquisito... El de vivir a pleno pulmón, a tumba abierta...: ¡VIVIR!

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

lunes, 7 de agosto de 2017

EN ESTE PUNTO

El pictocaligrama presenta un carro de la compra desbordado de contenido... Sobre él, una saco de dormir liado con una cuerda, Carro y sombra en el suelo aprovechan las sombras para convertir el simbolismo visual en poema, mi poema. La vida es lo que arrastramos (vivencias, emociones, recuerdos, ideales, conocimientos aprendidos, experiencias, goces, dolores, torturas...)... Nosotros somos lo vivido, lo aprendido, lo experimentado... nuestro bagaje adquirido en el transcurso de lo vivido... El carro que nos acompaña, en el que acumulamos lo recibido y extraemos lo usado, lo regalado... Allí donde vamos, nos acompaña... Es nosotros mismos... Desbordado de recuerdos y memorias pero desvencijado del tiempo acumulado y de uso.

El poema se inicia y se lee, como un escrito... De arriba hacia abajo. En los recovecos de la vida se esconden los pedazos de sí mismo, soy el envoltorio que ves (el carro) pero el contenido que lo ocupa de vivencias...

Arrastramos nuestro carro como a nosotros mismos por las infinitas calles de la vida y por los infinitos caminos porque somos uno y esencialmente el mismo.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

domingo, 6 de agosto de 2017

EL CLARO Y MERIDIANO FUTURO

Más allá de que los síntomas estén claros para una locura sin control, un mundo asfixiado y enfermo en el que el egoísmo y ambición sin freno del hombre y la parca visión de futuro del hombre y el entorno de la Naturaleza ninguneada y maltratada instante a instante y palmo a palmo, la realidad de todo ser, vivo y animado, muerto o inanimado y hasta mental es la destrucción y la desaparición. Más aún, todo ser vivo nace sentenciado a la Muerte y Condenado a Vivir. Como reza el poema que encuadra el pictocaligrama. Al nacer, firmamos un contrato en el que consta día, lugar y hora de nuestra sentencia y la Parca la cumple irremisiblemente y sin perdón.

El cráneo sonriente y macabro de la Muerte se explica por sí solo. Nos mira y parece reír sarcásticamente segura de que tú no serás más que un eslabón más de aquellos que se integran en su vasto, dilatado e infinito Reino, en el que habitan todos los que nacieron en cualquier momento y lugar de nuestra Tierra, de nuestro Sistema Solar, de nuestra Vía Láctea y del Cosmos y si le damos forma humana es porque así simboliza más evidentemente nuestros miedos y nuestra convicción de lo único seguro, nuestra muerte y la de todos los que existieron, existen y existirán do quiera que existan y por muy eternizables que nos tornemos...

El poema que lo integra, mi poema, redunda en el contrato que cada uno de los que nacimos firmamos para vivir como quien se apunta a un paraíso soñado, a una película de terror o a ambos incluidos como experiencia antes de volver al punto tácito del que surgimos.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

lunes, 24 de julio de 2017

IMÁN DE VENUS

Y volviendo a las musas de la inspiración y a las de la inspiración de la belleza en su propia hermosura, la mujer representa un canon estético físico ineludible que el mundo clásico supo asimilar, como sus imitadores prerrenacentistas, renacentistas y neoclasicistas a una belleza tangible en lo físico e inalcanzable en lo sensitivo que denominó, con Dante Alighieri a la cabeza, como donna angelicata, que se convertía en una mujer ángel deseada, incitada al placer sexual o pasional mediante el tópico del collige, virgo, rosas, contraponiendo su belleza  juvenil a la futilidad de la vida (tempus irreparabilis fugit) para así disfrutar o gozar sensitivamente aprovechando esa belleza (carpe diem), que resultaba inalcanzable para el acto carnal, y sí para el disfrute de su imagen descrita a través de un modelo determinado descrito mediante otro tópico, descriptio puellae, que la prefijaba como mujer de suelta melena rubia, frente despejada, piel pálida, ojos claros (azules, verdes, grises), mejillas sonrosadas, labios rojos, cuello esbelto... pero también una joven adolescente, ingenua, alegre, recatada, natural y distante que la consumaban como una madonna, una virgen inocente y pura
inaccesible a la tentación y al pecado carnal. 

De esta manera, en esa relación de artista pecador tentado de la belleza, admirador, al servicio de la amada, se alejaba de la relación de vasallo y señora que cifraba más la distancia en la frialdad de la mujer que en el propio recato real de esta. Pero una mujer no necesariamente apartada de la pasión y la locura del amor pasional.

Los románticos y neorrománticos volvieron sobre el modelo medieval, se acercaron a los celos y a la pasión como ya habían descubierto los barrocos y con modernistas y surrealistas se acercaron a sensualidad meridiana como lo hace también esta Venus actual, que no renuncia sino que hace patentes y palpables los atributos sensuales y sensitivos, admite la pasión, pero otorga el dominio de esta a la propia mujer, quien no renuncia al placer pero no identifica necesariamente la pasión con el sentimiento.

El poema plantea inicialmente una descriptio puellae que contrasta la rigidez clásica con atributos distintos, no es rubia, sus ojos no son azules, verdes, ni grises. su piel es morena y sus rasgos y atributos sensuales son meridianos... sigue, eso sí, el orden de la descriptio puellae estrictamente, pero como ya he ido haciendo desfilar, otorga a la mujer actual una variabilidad que se aparta de la rigidez angélica, ya vimos pasionales morenas mediterráneas, fogosas mujeres negras, gélidas bellezas nórdicas y ahora una sensual mujer de suelta melena castaña... La pasión contemplativa y tentadora de su belleza para el hombre heterosexual o para la mujer homosexual se mantiene intacta y potenciada aún por una sensualidad no escondida sino patente, que le otorga el disfrute carnal y pasional en igual medida que quien la desea y no subordina pasión y deseo necesariamente amor sentimental. No se trata de una mujer fácil, sino ardiente, segura de sí y conocedora de su poder de atracción pero no esclava del placer ni de quien la ama sino regente de sus propias apetencias...

El pictocaligrama concentra el poema en la imagen femenina, contorno, relieve, juegos de luz y sombra para decirse a sí mismo... El poema se encaja en el dibujo pero no se oculta en él sino que muestra evidente su papel simbólico en el personaje principal, la belleza femenina que concentra el imán de Venus, diosa de la belleza, musa e inspirador de la misma en el poema, mi poema:

Hipnosis de pura belleza estás
allí donde se funden fuego y cielo.
Bronce de tu melena libre y vuelo,
cobre de la alta cúpula me das

ceñido a tu osamenta y siempre a ras;
imán de tus ojos de miel, mi anhelo,
respingona nariz y mi desvelo
de tus labios de fuego, mi compás,

que al pozo de tu lengua indagadora
me arrastra, urgencia de mi pensamiento.
Y más Olimpo se desliza cuello

de cisne abajo, Venus seductora.
Ese zigzag de curvas lucimiento
divino en cuerpo y piernas es tu sello.

¡Oh, diosa inalcanzable!: Te contemplo.
Deseo ardiente me corroe terco.
De tu sola visión se estrecha el cerco
que convierte tu imagen en un templo

y esa veneración es la que templo
cuando oigo tu voz, te miro y me acerco,
diminuto ante ante ti y tu halo en cerco
y absorto de tu belleza, contemplo

una diosa desnuda, fuego y hielo,
lava candente pero piedra dura,
bajo tu piel candente, tu armadura,

que muestra bien su piel de terciopelo,
dulce, serena, alegre y elegante,
la caníbal pasión de lo distante.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ.

Frente a la visión de la belleza, divina, atrayente, deseable, quien la contempla sucumbe. La belleza anonada y más cuando no se esconde sino que se explicita, la tentación, el deseo fluyen pero la belleza no se entrega si quien la posee no la otorga con equivalente pasión y deseo... Contemplarla en sí misma, es suficiente goce...

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ


viernes, 14 de julio de 2017

TERGIVERSADOR

El pictocaligrama muestra la imagen de un paz con aspecto híbrido entre pez y anfibio que es capaz de salir a superficie y caminar sobre la arena. El pez existe y es una muestra de la proximidad evolutiva entre estos dos órdenes de vertebrados, pero lo que me interesa es su valor simbólico que alimenta el ansia de ascender a una posición superior, la de otro medio, difícil de acceder para un ser con branquias que necesita adaptar estas a los rudimentos de pulmones y las extremidades anteriores, sus aletas, adquirir consistencia para acercarse a rudimentarios brazos capaces de ayudarle a arrastrar por tierra. 

El mismo mismo poder tergiversador que tienen los políticos para hacernos creer que son capaces de trascender a la vulgaridad del mar de los comunes y arrastrarse por paraísos prometidos que solo conocen por sus orillas, aquello capaz de dar a entender el paraíso posible que albergaría el Edén de Tierra Firma cual si este fuese un Olimpo de dioses solo habitable por los elegidos... teóricamente cualquiera de nosotros, que de seguirlo en sus ideales alcanzaríamos la grandeza, libertad y perfección a la que nunca accederemos, peces multitudinarios en el inmenso océano de los mortales.

Como el pez, los políticos son tergiversadores de la verdad en aras de un voto solo válido para que él mantenga su estatus de elegido sobre la vulgaridad de los comunes... No importa. Es un pez que tendrá que volver al agua como todos los demás cuando se le acabe el aire de los votos que allí lo colocaron.

El poema que integra también compone una estrofa clásica de seis versos rota por el colofón final, el séptimo verso que lo devuelve a la comunidad de los mortales, sin respuesta ni solución a su imposible proposición:
Tergiversando estás todas las normas.
El agua era ese abismo siempre a oscuras...
Ansïabas arenas, tierras duras
y a la tierra te lanzaste sin hormas.
Ese fue siempre tu paradigma,
pez o anfibio, anfibio-pez todo enigma...
Y resultó por siempre irresoluto

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

miércoles, 12 de julio de 2017

BAGHEERA III

Bagheera es, como habréis imaginado, mi perra. Una pastora belga a la que le debo soportar la soledad de haber perdido a mi mujer. Ya llevaba años de vida cuando Marta murió y el bagaje de ser mi leal y fiel compañía, mi acompañante en paseos campestres y urbanos, en las terrazas de los bares, en el sofá de mi casa y cuando escribo en el ordenador. ¿Cuánto le debo yo a mi perra?. ¿Cuánto le debe la Humanidad a su celo, a su fidelidad, a su constancia, a escuchar nuestras penas y pasiones, a recibirme, cuando vuelvo del trabajo, como si hiciese años, lustros, décadas... que no nos viésemos... ¿Quién me despierta paciente y alegre por las mañanas?... ¿Quién me acompaña, secreta y nocturnamente en la soledad inmensa de mi cama?, ¿Quién me sigue donde vaya, olvida inmediatamente mis gritos furtivos y añora los juegos y los paseos que damos juntos?... ¿Cuántos años, cuántas alegrías y cuántas penas hemos soportado juntos?... gozado o padecido... una fidelidad inquebrantable y a prueba de bomba y solo pide cariño, comida, compañía, juego y atención... Cuánto más conozco al hombre, más quiero a mi perro... Nunca hubo sentencia más cierta ni más justa... No es de extrañar que, amén de este pictocaligrama con soneto incluido le haya dedicado otros dos y no pocos poemas y salga en gran cantidad de mis relatos... ¡Le debo tanto!. ¡La quiero tanto!... Nada más justo y entrañable que aquel viejo anuncio de televisión en que unos desalmados en coche abandonan con un miserable engaño a su perro en un bosque y junto a la carretera y dejan que este siga desesperado el coche en fuga hasta saberse abandonado y muestra una elocuente cara de pena y frustración infinita mientras le acompañaba el ciertísimo eslogan "No le abandones. Él nunca lo haría" dejando en evidencia en donde reside la miseria y el egoísmo inmisericorde, tan humanos, y donde la grandeza y generosidad y la fidelidad de nuestros perros (y muchas de nuestras mascotas domésticas... Nadie como ella y como ellos, merecen más nuestro respeto y aprecio com el poema y el caligrama que le dedico:
Allí donde yo estoy, tú eres mi sombra.
Amiga, compañera, fiel, leal,
bondad y compañía hecha animal,
presta obedeces si mi voz te nombra.

Allí donde yo voy, tú eres mi sombra.
Bagheera alegre es todo un festival.
Invierno crudo, calor estival...
Verla correr, saltar, la pena escombra.

Ella me seguiría al fin del mundo.
Atenta a donde vaya, allí está presta.
No importa si despierto o errabundo,

ni un grito mío enciende su protesta.
Ella me hace más humano y vivo,
justificando así cuanto la escribo.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

El caligrama la presenta descansando a la sombra de pinos y encinas en uno de mis largos paseos matutinos y estivales por los campos, bosques, senderos y caminos de los alrededores de Cubelles... Largos paseos de dos a cinco horas, en los que ella y se desfoga corriendo libre tras alguna piedra o palo que le lanzo, tras los conejos que ve... Salta y brinca, corre como una energía desatada y camina a mi lado como una sombra fiel de mi camino... Sin ella, y la obligación que me crea, no andaría tanto... No tendría su excusa para obligarme a salir a la vida, al sol, a la Naturaleza y hasta al entorno humano...

Y fue así desde que era un cachorro juguetón que destrozaba muebles y paredes como cualquier retoño de cualquier especie de mamífero y así ya la inmortalicé cuando sólo tenía unos meses...

y era un ser que imantaba su energía a quien lo viese... Era imposible no jugar con él, no acariciarlo, no seguir sus trastadas...

Pero el tiempo pasa y, sin abandonar su fogosidad, ni sus juegos, dejó de mordisquear muebles y paredes para ser nuestra compañía campestre o en cualquier paseo urbano de los innumerables que, al menos una o dos veces al día prodigábamos con Marta...:
y convertirnos en un trío entrañable e inseparable. Sigue siendo mi nexo vital, un motivo capaz de trascender al hastío de la rutina y devolverme a la vida.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ