lunes, 10 de julio de 2017

TEMPUS IRREPARABILIS SEMPER FUGIT

El caligrama, un reloj, pictocaligrama, con el poema, mi poema fusionado al dibujo que lo enmarca, en unos casos, meridiano, en otros, confundido como agujas o entre el entorno de la esfera. Hasta mi firma juega al escondite convertida en la marca del reloj de pulsera. No hay mejor símbolo del tiempo y su paso irremisible y fugaz, como tenaz, que un reloj, en este caso, de pulsera.

No cabe duda de que el viejo y clásico tópico Tempus irreparabilis fugit es, fue, ha sido y siempre será una obsesión para el ser humano. Lo fue para el hombre prehistórico que esperaba la primavera para pedirle a la Diosa Madre la fertilidad de las hembras grávidas de sus presas pintadas o grabadas en las paredes y lo fue cuando descubrió al antítesis de la Vida/Muerte y enterraba a los muertos en posición fetal para despertar a la vida enterrados, inhumados en posición fetal y junto a su ajuar de cazador y de mando y alimentos para el viaje ya en época de los neandertales y cuando estos mismos trepanaban los cráneos heridos de los miembros de clan trepanándolos para sanar de sus infecciones. Luego observó los astros y el cosmos a los asoció a la luna, a sol y a los astros y sus constelaciones y lo midió para mantener su economía de caza, agrícola, ganadera y pastora y su obsesión le llevó a los primeros relojes solares convertidos en edificios, como Stonhegue o a sus calendarios y a adivinar las catástrofes asociadas a las mareas y estas con los eclipses... Pronto descubrió que el tiempo era su propia medida, la medida de su vida y que cuando se nace, uno empieza a morir en su propio camino... Cronos o Kronos-Saturno era el padre de la vida y del mundo, el voraz dios que devoraba a sus hijos, víctimas, como el hombre y como cualquier ser vivo, de la condena de saber que con ella, con la vida, iba asociada la condena a su muerte, hasta tal punto que se convirtió para el hombre consciente en la única certeza.

Nadie como Francisco de Quevedo y Villegas supo definir mejor el tiempo como un instante fugaz que aboca el presente al pasado y va devorando sucesivos futuros, convertidos en presentes para hacerse inmediatamente en pasados.... Las agujas del reloj eran guadañas que giraban segando los instantes, el tiempo convertía nuestra vida en un punto (otro tópico), el tiempo vuela (nuevo tópico del tiempo) y hacía necesario convertir el placer potencial en goce inmediato, aprovechando el momento en que surge (carpe diem), aquel en que podía asociarse a la plenitud energética y vital en la juventud y por eso se rogaba a la bella joven, dona angelicata, aprovechar belleza y juventud gozando de los placeres terrenos, porque el tiempo es fugaz y se pierde entre los dedos como la arena del reloj de arena que se agotaba imperturbable en el reloj, descendiendo del cubículo superior al inferior cada vez más rápidamente hasta agotarse (es la petición tópica para disfrutad del amor sensitivo en la belleza y juventud que suponía el tópico Collige, virgo, rosas...)... porque el tiempo se va irremisiblemente y la infancia aboca a la adolescencia y esta a la juventud que agota su energía con la madurez sumisa.gris y obediente de rutina que va agotándose en hastío para ser vejez, pronto moribundez y, sin remisión, muerte efectiva. 

El reloj mecánico gira el torbellino implacable de su paso y su hélice va segando nuestra vida una y otra vez, como un terco molino que hace harina vida, ilusiones, goces... El preciosos edificio de madurez, acabará siendo ruinas (otro tópico que, como el que nos ocupa, obsesionó a los barrocos incluso más que a los clásicos y nos es raro que tal obsesión trascendiese de la Literatura y del Arte a la Ciencia y a la Técnica hasta dar, como fruto, la aparición del reloj mecánico)...

Menhires para constituir un reloj, clepsidras, relojes de arena que sepultan en el polvo de nuestro origen nuestra vida, nuestro cuerpo, nuestros recuerdos, nuestra salud... todo, como si fuesen el macabro construir de nuestro propio túmulo mortuorio... El reloj de sol parece indicarnos con su espada letal el fin de nuestros días y señalarnos como víctimas futuras y su acusación es una sombra alargada de un ángel macabro ya satánico, la Muerte misma al paso que soles y lunas van sucediéndose y agotando nuestros día pero permanecer para seguir advirtiendo de su muerte a quienes nos sucedan como ya lo hizo con quienes nos sucedieron...

Más macabro aún, el despertador canta obsesivo su tic-tac como una intrigante y amenazadora bomba de relojería que estallará llevándose nuestra vida por delante, y el de péndulo es una espada de Damocles que oscila letal para segar definitivamente nuestro cuello de condenado a muerte precisamente por haber nacido.

No es para mí nuevo este deambular obsesivo de relojes. Por no cansar, renunciaré a los caligramas parciales en donde aparecen tiempo y relojes como parte de su recorrido y renunciaré a su irremisible deriva, la Muerte, con sus calaveras y esqueletos, con guadaña o sin ella para no extenderme demasiado en uno de mis símbolos más característicos. Bastará con dos alusiones claras:

La primera alude al mi propio tiempo. Como una zarpa, el reloj de pulsera atrapa mi mano como las esposas de los presos, y se convierte en mi propia condena:
Atrapado en él, el tiempo fugaz atornilla mi vida en las agujas del reloj... un día y otro y otro en una cadena pertinaz que conduce de la ilusión al hastío, el dulce sueño, en pesadilla, de la que quizás despierte cuando lo haga la alarma de mi despertador y esta me devuelva a la aciaga realidad de la monotonía:
Sabré entonces que mi futuro es la condena de la cotideaneidad que me arrastra irremisiblemente hasta la muerte...

La Muerte, Fin o Principio, pero segura meta desde que nacimos.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

lunes, 19 de junio de 2017

ABOCADO A LAS TORMENTAS

La imagen de un joven sin rostro definido en lo concreto de un individuo con nombre y apellido define el sumatorio de proyecciones en la proyección de un  futuro mentido... Blanco y desprovisto de tribu, aparentemente un futurible triunfador, no es más que un ente deseable que niega la apisonadora de una realidad tozudo... Un deseable colectivo de avezados  yuppies desalmados incapaces de pensar más que en ellos, borreguizados de cibernética y nacidos para aplastar, como sus ideadores e ideólogos a quien se le ponga delante pero incapaces de reconocer que que el mundo es un gigantesco boomerang que ha olvidado que no hay ser más estéril y abocado a la vorágine de las modas que aquel que asume la perfección supina que azuza su venidera derrota a manos de un equivalente desalmado triunfador.

Un imberbe que nació y se alimentó con vocación de dios por la tarde, abocado al tobogán  de las presencias y las fachadas... Él mismo acabará consigo... El caligrama lo representa en su rostro de niño bueno convertido en un grito de autodestrucción azotado de ambición y de sintiempo ese grito que clama... : El viento azotará y azotará con su reloj furioso y el mismo huracán que lo creó, la misma lava que surge de su ígneo volcán de energía será su propio asesino...

Quien todo destruye a su paso acaba por destruirse a sí mismo y el reloj gira hasta construir su rostro abocado de la cima al precipicio

Así describe el poema, mi poema el caligrama que se construye de ese ímpetu sin fin que es grito en el quicio entre el placer y el dolor que impulsa el barco contra el acantilado del mundo que destruyó en su provecho y acabaró por destruirle con igual vorágine sin piedad ninguna...

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

jueves, 18 de mayo de 2017

DELIRANTE CREACIÓN, AUTÓMATA

La inspiración creativa es un impulso eléctrico que surge espontáneo de la sugerencia como de la Nada y teje de la luz telarañas de impresiones, aquí donde convergen imágenes y palabras a oleadas de latidos hechas trazos y sonidos, sonidos y trazos al ritmo del vértigo o al de las ondas con igual riego sanguíneo. El que sean más sesudas e intrincadas, más espejos de realidades asimilables a figuras o más o menos perfectas y parejas a la realidad que delatan o más sintéticas es más producto del azar y del latido que de la propuesta en sí, pues esta se deshilvana al ritmo en que se esculpe y si una veces se inmiscuye la razón, otras, vomita el subconsciente las chispas y las gotas de su zumo que, por igual, impregnan el papel o el espejo de hielo en la pantalla.

Aquí el proceso se dice a sí mismo en un espejo de sugerencias que conforman un collage de versos y de versos que se articulan a las imágenes que nos dicen las palabras, sean el símbolo de la claridad de la razón y el de la musa que lo inspira o la Arácne tejedora de versos en el Sol de su telaraña, ambas buscando el vínculo eléctrico del disfrute de la creación, imperceptible tras la pared del tedio como el sinuoso y concéntrico buscarse buscarse presa de tu asesino impulso de matar cuanto sentiste nada más escrito, ya ajeno a ti, pero perpetuado en el verso que escribiste, pétrea escultura del sentimiento de un instinto perpetuado en el caligrama.

Mi verso, mi poema se descubrirá a sí al describir la letra y el dibujo para expresar qué es y cómo crear en palabra la inspiración que te nace y descubrir con ello como es bucear del inicio en palabras al furor de estas haciéndose imágen, luz hasta la bífida serpiente que me busca y a la araña que trenza el imperceptible circuito del poema en su telaraña como un Sol que irradia el poema, ya poema hasta decirse todo.

El Arte, como proceso es un abstracto que exige sentirlo, explicarlo en caligrama es más una síntesis que huye del pormenor para ser síntesis sencilla para ser tangible a aquel que ha de sentirla sin crear.

Sigue el poema y coteja versos escritos y caligramas de recorrido y entenderás mi poema y mi caligrama de recorrido:
Un amasijo informe se abultaba
sobre la mesita
                 Musa eléctrica
                                    virgen nocturnal
alumbra imagen e inteligencia
Iluminada mente... cantaba.
La misma pasión excita
                                   un poema sin final
creación en esencia

Dónde estás MUSA?
Te busca
                 la pasión
                                    se arrastra...
describiendo sinuosa una ilusión

(Lámpara de flexo: Musa)
Sobre tu falda excelsa
tú brillas virginal
-Dime, tú, oh, Erato
cuál es hoy tu historia?

Serpiente de frenética creación
y alma de tu palabra belleza
el verso exclama
bífido veneno
(por tu eléctrica lengua,
inspiración)

(Descuelga tu araña tejedora):
Al acecho estás

Mar de palabras...
Una voz, dos,
el verso teje
UNA TELARAÑA
tensamente también
una (enorme) diana
donde morirá
una idea sin voz...:
VOCES EXTRAÑAS
(huyen de ti):

Mi mano
de robot
automáticamente escribe
lo que tu inspiración
me dicta.
Este telegrama 
intermitente de latidos
de mi corazón
existe
porque mi mente
plantó en sus nidos
tus versos palpitantes

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ


Y no olvides, para entenderlo bien, que el verso y el caligrama, surgidos de la ensoñación del impulso creativo son frecuentemente, como aquí, escritura automática y que de esta toma gritos (en mayúsculas), ritmos que se aceleran y desaceleran y se hacen telegramas donde pierden sentido las comas para potenciar sonidos e interpretaciones y que aquí las omisiones suplen lo tácito, sean sensaciones nexos o títulos que sintetizan la imagen que encabezan encerrados en paréntesis y que los versos se acortan o se alargan como la intensidad de los sentimientos que reflejan y cuyo pálpito sonoro siguen siendo las rimas, consonantes o asonantes según tacto de lo sentido.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

martes, 2 de mayo de 2017

BERLÍN, MURAL - II

Volviendo al viaje a Berlín, al Muro de la Vergüenza, como símil de la protesta de un pueblo que ansiaba reconocerse y volver a ser plenamente libre y exento de muros que coartasen su libertad. La ciudad clamaba... La sangre derramada, simbolizada aquí en rojo, era exponente suficiente de aquellos que cruzaban de Berlín Este a Oeste y del yugo comunista impuesto por la RDA a sus súbditos y, en especial, a los berlineses que dejaban su vida en el intento. La RFA buscó una Europa Unida y democrática radicalmente opuesta al régimen fascista del que provenía como causa de la Segunda Guerra Mundial que Hitler causó. Parece que lo hemos olvidado todo y un mundo convulso se debate por acabar con esta gran obra que nació para acabar con cuanto cuestionaba la libertad y la democracia y que había dispuesto para ello una unión que se imponía a los estados para crear una especie de superestado que abarcase a tos los europeos en una unidad común.

Frente a este mundo desquiciado del Brexit y en el que Le Pen quiere volver a los nacionalismos, al proteccionismo y a las catacumbas, Berlín es un símbolo real de la tolerancia como no lo son quienes quieren acabar con la UE cargados de xenofobia y nacionalismo radical.

Es cierto que la UE ha cometido grandes errores, que ha privilegiado a los bancos y a las empresas antes que a los ciudadanos de a pie, que ha dejado desprotegidos, y se ha mostrado dividida y estéril ante la ola de emigrados de la desgracia, sea militar o de la misma e impresionante hambruna que acucia a bastante más de mediomundo, y es cierto que ha sido hipócrita en su trato con los marginados y altamente desunida e interesada ante los conflictos, pero volver a la Europa de las Fronteras, de la desconfianza y del proteccionismo es volver al punto de partida y al mundo perfecto para volver a desencadenar un conflicto mundial de causas nimias y feaciente intransigencia y efectos imprevisibles y del que no es descabellado presagiar que acabe con todo y con todos.

El caligrama, como el anterior mural.caligrama, del que es continuación, surge de idénticas sugerencias y estímulos y recoge, como aquel y como el muro berlinés, una sentida voz de alarma a un mundo que venció al nazismo y su horror inexcusable y está volviendo a él a pasos agigantados de histerismo e intolerancia y no precisamente en la Alemania de Merkel, donde tales movimientos, existen, pero son residuales y roguemos por que, en España, donde tales movimientos radicales tampoco tienen éxito importante, tampoco se deje arrastrar por esa ola de intolerancia agitada por el miedo a lo diferente que recorre Europa y el Mundo en sí, por mucha ira desmelenada que recorra a los intolerantes del DAESH y la Yihad Islámica, al loco presidente de Corea del Norte o al de Filipinas y al mismo Maduro como a Erdogan, Donald Tramp o Vladimir Putin.

La nefra sombra del horror nos grita en negro, arrinconando la sangre de las víctimas de su intransigencia. En ellas reside el horror de la violencia y en lo demás la dictadura brutal de los intransigentes ocupándolo todo hasta destruir todo rastro de tolerancia y humanidad... Como el muro, la Tierra será un grito de dolor y horror sin futuro.

La negra intransigencia es un virus que se expande en todas direcciones abarcándolo todo y emparedando la voluntad y la tolerancia para hacerlo una masa violenta y egoísta capaz de destruir todo lo que no identifique consigo mismo.

Nada más horroroso que un mundo dominado por banderas, credos, religiones... una torre de babel de estados ciegos al distinto, mudos a su dolor e insensibles a todo y a todos.

MANUEL MILLÁN CASCALLOÓ


viernes, 14 de abril de 2017

GLORIA FUERTES, POETA DE GUARDIA (Homenaje en el centenario de su nacimiento)

Ahora que va a cumplirse el centenario de su nacimiento, un 28 de julio de 1917, conviene no olvidar, sino glosar la singular poesía de esta poeta de difícil ubicación en una generación concreta (y no tanto por su edad sino de las características de la misma). Una poesía de palabra llana, planteada como un juego, con puntos de paralelismo con la greguería de Ramón Gómez de la Serna, con ese punto de cruce entre la metáfora lírica, la ironía y la reflexión que también conecta con el vanguardismo de Edmundo de Ory o Juan Eduardo Cirlot. Su musa fue una mujer y más allá de la evidencia sexual, interesa la particularidad amable de una poesía vanguardista, con atisbos surreales y dadaístas y aspecto de naturalidad ingenua que se asoció a la infancia y a los niños a los que tanto amó y tanta buena literatura dedicó... Claramente nos mostró que la niñez no hay que perderla sino guardarla en el poso vital sobre el que reposa nuestra madurez.

El caligrama, mi caligrama, es claramente un pictocaligrama, en donde donde las letras de mi poema, claras y meridianas, muestras sobreimponerse al dibujo en una clara convivencia de ambas en las que dibujo y poema se complementan sin devorarse uno a otro, ni otro a uno, y representa su rostro, de rasgos claros, casi caricaturescos, con su sonrisa pícara y su bondad natural y su ingenuidad infantil que pasaba connaturalmente, de su rostro a su humanidad toda y de esta a su obra literaria...: poesía, poesía infantil, cuento...

En este mi sencillo y merecido homenaje, a esta gran y particular poetisa, el poema que lo integra, mi poema, glosa la figura mostrando sus características poéticas y utilizando como base el título de uno de sus poemarios, en este caso, una antología de su obra.

El poema que lo integra dice así:

Gloria, poeta de guardia escribía
de sí. Poetisa llana y circunfleja,
jugar con las palabras prefería
y la verdad pagaba a tocateja.

tenías un punto de greguería,
sorna poética, talla refleja
de lo que llanamente acontecía,
metáfora, algarabía, que deja

la lírica en la calle, cotidiana;
la sencillez preciosa de los lirios;
la ironía a flor de piel, una ventana,

asida al laberinto; tus delirios,
un punto de dadá y surrealismo
para indicarnos dónde está el abismo

invisible o visible, siempre alarma.
Por eso eran fuertes tus ideales.
Pintabas bien los rostros más reales
poniendo en la palabra fiel el arma

que a corazón y mente bien desarma
de ese catecismo de las banales
cosas que se nos dan descomunales
e insignificantes son en su karma.

Gustabas de la infancia y era un juego,
tu vida, tu verso, tus albos cuentos
de madeja liada en los asientos

de las palabras llanas y de apego...
Tu Parnaso será un columpio eterno
de olas donde no existirá el infierno

sino tú en la gloria de los más fuertes,
lleno de dulces espectros inertes,
fuera de este cosmos abstruso y ciego.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

miércoles, 12 de abril de 2017

BERLÍN, MURAL-I

Arrastrado por el laberinto berlinés, la ciudad es un puzzle de berlines destruidos, berlines renacidos y un Berlín nacido de la caída del muro de la vergüenza... Aquel convivió con una ciudad derruida que tuvo que lamer sus heridas hasta reconocerse nuevamente viva y aquel que clamó la caída del muro y la vuelta a ser una única ciudad libre y vital... La rebeldía se hizo imagen y grito en las paredes de las casas y en el muro que bordeaba el río Spree...

De la misma sucesión informe, este mural plasma mis gritos, paralelos a aquellos como un collage donde la aleatoriedad de los pedazos crea infinitas relaciones, pero cada uno de ellos es una proclama, un grito tan vital como autónomo por sí mismo, como ya proclamo, en su momento la escritura telegramática que inventó el futurismo, hizo suyo el ultraísmo y convirtió en pedazos el cubismo, para que el azar del dadá o del creacionismo le diesen el último hilvanado que daba al mensaje el sentido de un poema infinito y sin fin...

También este collage adquiere ese sentido y se constituye en portavoz del grito de la ciudad hecho mío para serlo también para una humanidad irreflexiva que va volviendo al carril de odio intransigencia que acabó en la vorágine de una guerra impía y brutal dominada por el fanatismo, el delirio y la histeria y al hombre a su negación absoluta como ser humano...

Aprendamos como Berlín, herida y aún acuciada de su propia pesadilla, para no olvidarla jamás ni volverla jamás a reproducir... pero cada vez parece menos ese el caso y cada vez nos aproximamos más a la histeria colectiva, al fanatismo que no conoce el freno a la violencia y a la venganza que nos autodestruirá.

Sea este un peldaño más para llegar a ese absurdo que pende sobre nosotros como una espada de Damocles.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ



martes, 4 de abril de 2017

DELEITES BERLINESES (JARRA DE CERVEZA NEGRA)

Dejemos aparte la tristeza sin olvidar a aquellos que estimamos y démonos un respiro... Volvamos al Berlín que visité y saboreemos un placer que pueda apartarnos del hastío y la tristeza... Sacado del mismo y cercano viaje, deleitémonos con el sabor frío, amargo con un punto de dulzor de una jarra de cerveza negra (que no es precisamente la única ante una buena comida, que siendo de allí, será contundente y disfrutemos sin más preocupación de este néctar, vengan o no las canciones que se corean en las tabernas berlinesas, bávaras y alemanas en general avanzando la larga mesa como un barco rodeado de olas de brazos elevados columpiándose en vaivén jarra en mano... despreocupémonos de este mundo de hastío, encendido de odios absurdos y renovados y de chispas saltando desenfrenados...: Bebamos...: Nada hay más alemán que esta fiesta dorada...

Néctar de los dioses naces...
Alma de lúpulo y cebada...
Malta, negra, vida coagulada
en la boca, de vida te deshaces.
Negra cerveza...
Bávara alemana...
Libera tú de aflicción mi cabeza.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

Escoge tú si dorada, negra o tostada, de única fermentación, doble o triple... y a tu gusto, canta hasta ahuyentar los fantasmas de tu hastío y las telarañas de la monotonía... con una jarra de cerveza helada