sábado, 6 de noviembre de 2010

ELEGÍA (Homenaje a Miguel Hernández en el Centenario de su Nacimiento en 1910)

El caligrama, como en TU PALABRA, representa al poeta de Orihuela y recoge mi poema ELEGÍA, que se compone con dos sonetos (I, tridecasílabo; y II alejandrino), que glosa su figura, sobre la propia imagen del poeta, con referencias a su vida, ideología, su obra poética y literaria, en general, su compromiso con la España d su época, su trascendencia como figura poética y el encarcelamiento que le  llevó a la muerte en Alicante. Uno y otro soneto se engarzan entre sí en la imagen y en el contenido, hasta el punto de paralelizar, sin identificar su inicio y glosa así:

I
 
Para viajar desde Orihüela a Alicante,
tuviste que nacer de poesía misma, 
hacer de tu palabra verso y teatro, cisma
con la tradición del poeta que, pedante,

hacía sólo música de letra errante
que clame a las miserias y hurgue, ya aneurisma,
por la sangre derramada en la lucha misma
por la supervivencia al yugo lacerante

de los ricos y poderosos de esta tierra.
Y hacerte látigo contra toda injusticia,
inhóspita metáfora, cruel detonante,

Rayo que no cesa, voraz, caníbal sierra
que retrata, en lo onírico, el aire que vicia
una España que quería ser libre y amante.

II
 
Para que tú viajaras desde Orihuela a Alicante,
tuviste que nacer de poesía hecha palabra,
dejar que ésta clame en el desierto y que, después, se abra
la flor de tu arduo dolor con tu herida lacerante,

la furia de tu padre, el yugo de tu pueblo errante,
la injusticia y el abuso, el sexo ardiente y cabra,
el toro con su casta, los olivos donde labra
la tierra el sudor de quien trabaja duro y constante

por hacerla vida, el tozudo tesón de la mina,
el esclavo trenzar de las máquinas, el yugo tenaz
que imponen quienes quieren bueyes, no toro arrogante,

corderos del trabajo y no hombres libres de mente audaz,
ni que reclamen derechos y conozcan su espina
clavada en su nobleza como un arma vergonzante

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

domingo, 24 de octubre de 2010

ALMA EN PAPÚA

El caligrama pertenece a la serie étnica que versa sobre el Mundo Actual e indaga sobre África, el Mundo Musulmán, el Mundo Occidental y la crisis económica y de valores que ya ha motrado algún caligrama en este espacio. Aquí nos muestra la imagen de un papú de Nueva Guinea para adentrarse en el corazón salvaje, natural, bello y exótico de la isla y sus habitantes aborigen. Imagen caligramática convergen en el latido de lo ancestral, en el primitivismo y en el cruce de éste con el mundo actual como un aparte natural e impoluto impoluto ante el actual mundo globalizado. La única interferencia del mundo civilizado es un llave, un llavín,que adquiere un carácter simbólico. Apartado de su uso y sentido global, pende como una decoración más de un mundo que no halla sentido a la tecnificación que lo destruiría, es tan sólo un colgante decorativo en un lugar en el que la choza al aire libre carace de puerta que abrir ni que cerrar... Una entrada incógnita cuya respuesta quizás nos dé el futuro... pero que, de cruzarse, cerraría la puerta a la pureza salvaje de la Naturaleza.

El poema que incluye (léase siguiendo el sentido natural, de arriba a abajo, desde el cabello hasta su cuerpo como si fusionase la sombra al tatuaje de su cuerpo), es un canto a la Naturaleza que se entrecruza con los elementos de la cultura papú... poblaciones (Amomoge, Jiwika), momias del pasado (Akima), y tradiciones ancestrales (cazadores de cabezas, caníbales y artistas, la pesca y los elementos de caza), perdidos o no en el olvido...:

El tiempo se detuvo
largamente,
Corazón de Papúa.
Nueva Guinea late.
Desnudo está su cuerpo desnudo...
Girando está, demente,
la incógnita ganzúa...
Tam!, Tam!... Desde el pasado
al presente, momias de negro mate
gritando su terror sellado,
Amomoge o Jiwika, Akimea...
cazadores de cabezas,
caníbales y artistas,
escudos pintados, ejército de canoas listas,
aprende el puñal esgrima,
la flecha busca la piel en las cortezas
de árboles equilibristas,
reina del antepasado.
Las cascadas rugen buscando su reinado
.Sombras humanas cruzan
                                             la penumbra incierta
o saltan al abismo
con habilidad experta.
Sospechas o espejismo,
humanidad donde empapuzan
espantapájaros escribiendo su silogismo

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ


martes, 12 de octubre de 2010

BLANCO DESPERTAR



La visión de unos cisnes ante un lago congelado en una inmensa planicie simboliza la fragilidad de la vida terrestre petrificada ante una realidad vertiginosa que la devora. El caligrama no va más allá de las figuras de la pareja de cisnes y sus sombras, incrustadas en el dibujo de la infinitud helada.

El poema que concreta el caligrama dice así:
Blanco despertar...
helado espejo de los cisnes, blancos.
El puñal de tus aguas, reptando,
el frío que devora la inmensidad,
estatuas va tallando, monolitos,
que quisieran volar, ser expeditos,
pero anclados están
al suelo nevado,
                                            al suelo proscrito
donde permanecerán...:
piedra que el frío invierno lleva escrito.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

Blancos los cisnes de inocencia, mármol de nobleza... La Tierra es un inmenso océano de mármol sin vida y su espejo, real, es un lago helado de impiedad que habita en lo real... un caníbal que se devora a sí mismo en su eterno despertar... La vida que al nacer se asesina y es, con ser vida, muerte que camina hacia sí misma, completando su circuito...

viernes, 1 de octubre de 2010

RETRATO DE HOMBRE DESEADO DEL FUTURO

El caligrama retrata al hombre que la opulenta sociedad occidental, desde el poder todopoderoso del capital desea, y con ello me retrata en su piel: un perro fiel, obediente y leal que acata sin chistar las órdenes de su amo en el poder. Un perro cibernético, dos veces fiel, autómata que sigue instrucciones no sólo sin cuestionarlas sino sin opción alguna a hacerlo, pues su cerebro, lavado, construido y automatizado por el poder a través de la televisión, de la prensa, de internet, no tiene otra visión que la que sus entes de sistema le suministran. No puede así plantearse crítica alguna sin que sus alimentadores de información le suministren elementos críticos ni contradictorios, ni puede rebelarse contra el sistema que le rige porque forma parte del sistema en sí mismo.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

domingo, 26 de septiembre de 2010

OJO DE DIOS... ¿ME MIRAS?...

El caligrama presenta una ciudad, Cubelles, su térmica con la chimenea humeante entre pinares y algunos edificios de su alrededor y la carretera bajo la vigilancia de una luna llena que persiste ante la luz solar. El astro vigilante devora la rutina que atenaza la mañana, gris de monotonía, en contraste con el azul celeste, vivo y colorido,

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

jueves, 9 de septiembre de 2010

ÁRBOL DESHOJADO

Claramente un pictograma caligramático, presenta una visión surreal, en donde la mano de un maniquí, un autómata de madera es, simultáneamente, la visión de un hombre rutinizado por la vida asomando desde las profundidades de la realidad que le atrapa, un grito dolorido de auxilio por la conciencia de la voluntad atrapada y moribunda de éste ante el desolado paisaje de una cotidianeidad desértica y sin alicientes, en donde su sombra se prolonga como un tétrico testigo y señal de su moribundez. La mano, desnuda, de su cadáver viviente, es un árbol deshojado, despojado de sus sentimientos, de sus emociones, de su vida, paralelo al arbusto, también deshojado que le acompaña.

A diferencia de un caligrama, mano (árbol) y arbusto contienen en poema atrapado en un dibujo que domina claramente el el diseño.

El poema parte del extremo contrario, de su símbolo, descendiendo de los dedos a la palma de la mano, la muñeca y el brazo enterrado en la agrietada y desértica tierra, para prolongarse en su sombra y definitivamente en el arbusto desnudo de hojas y en la tierra que le acoge ante un monte rocoso, retorcido como la agonía que expresa el difunto. 

En sí mismo, el poema describe al árbol como una mano, la mano de un cadáver viviente, que, enterrado, pugna por desenterrarse para vivirse a sí mismo como no le deja hacerlo la realidad en la que vive.

Mediante un juego de símbolos, imágenes y metáforas y un lenguaje surreal, la mano es un espectro, un cadáver dolorido, estigmatizado por sus propios demonios, sus dudas, la negación de sí mismo... Un ser maldito por la rutina cotidiana para mostrarnos la lucha interna del hombre por vivirse y vencer los yugos que le niegan para convertirse en una pesadilla que nos aterra como reflejo de nuestra propia realidad y en una súplica de no recordarnos nuestra propia tortura.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ