martes, 19 de marzo de 2019

MUJER MARCADA

Este pictocaligrama fue mi aportación del 8 de marzo al día de la mujer en que esta pedía la igualdad y el fin del machismo. Mucho es el camino recorrido y mucho queda aún por recorrer y lo recorrido no es precisamente equivalente en todas partes del mundo. La imagen es clara y meridiana y busca no ya el verismo más absoluto, que lo tiene, sino el dramatismo impactante que ayuda a la reflexión. Para que esa igualdad llegue, el paso más urgente es la desaparición del maltrato, la objetualización de la mujer y la desaparición de la violencia, la desaparición del servilismo social y doméstico y el sentido de posesión del marido, novio, padre... del hombre respecto a la mujer/es con la/s que convive... No es fácil porque siempre ha convivido con el ser humano y forma parte del acerbo cultural de la Humanidad y de todas las culturas desde que existieron, todas ellas y unas más que otras, machistas y algunas decididamente tiznadas de misoginia y tabúes inconfesables. 

La imagen todavía es real en el mundo occidental (la mujer fregando el suelo, su propia sangre tras recibir un mamporro, aunque se haya impuesto la fregona y el mozo), pero más lo es en el Tercer Mundo y en la mayoría de países donde la occidentalización es somera, elitista y marginal, pero busca un valor simbólico global. El hombre-macho, la tiene avasallada, a sus pies, humillada para reflejar perfectamente lo que es el machismo en grado sumo y desgraciadamente, más habitual y vigente de lo que parece. Con un caso de maltrato, violación, abuso, basta y excede para denunciar esta aberración, el horror, la ignominia y asco que produce un prototipo de actuaciones que deberían desaparecer de la faz de la Tierra para siempre, en todo lugar y en toda cultura, ideología, concepción social...

Si mi imagen es clara, mi poema, el poema que la integra no lo es menos. Es claro y meridiano como duro y desgraciadamente real como la vida misma y reza así:

Era tan hombre, tan galante y varonil
cuando dijo que te amaba y lo creíste.
Te enamoró... Era tan fuerte que temiste
que alguna intentara hechizarlo en su cubil.

Sin darte cuenta, dejaste que aquel ser vil
gobernase tu vida sumiéndola en triste
negación de cuanto gozabas y tuviste...
Te quería anulada, sumisa y servil

y así te hizo a palos, insultos, gritos,
hasta temer denunciar su látigo fiero.
Era el rey y tú, más que Cenicienta, esclava.

Tu príncipe azul, tirano se hizo: ¡Malditos
los días que le creíste amante sincero!.
Era un monstruo egoísta que te torturaba

y tanto a ti como a tus hijos sometía
al terror de obcecación intransigente
y egoísta que creyó que eras refulgente
propiedad suya destinada a su alegría,

su placer y su mostración...
                                                                 Tejió una presión
A tortas, moratones y a crueles insultos,
a desprecios, vigilancias y, sin indultos.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

Es deber de todos denunciar el maltrato, las palizas, gritos, insultos, desprecios, no digamos mutilaciones, asesinatos que no pueden escudarse en borracheras, drogadicciones, religiones, culturas, clases sociales, parentescos... y lo mismo y en el mismo grado, abusos y violaciones, a la mujer, a los hijos, a los niños, a los ancianos... ¡Y a quien sea!... Lo mismo que no dejar sola a la víctima/s y apoyarla/s en todo y como sea... ¡Ha de desaparecer esta lacra lo mismo que los monstruos que la llevan a cabo!... Y la conciencia y la concienciación es el evidente primer paso. Ni una permisión con la gente que actúa así y que caiga el peso de la justicia sobre ellos.

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