jueves, 22 de septiembre de 2016

DESNUDARÉ MI VOZ

Se trata de un dibujo poemado que incluye, en el poema, dos caligramas locales de recorrido (concretamente, dos pájaros). En un estilo directo, lineal y sencillo para el dibujo, dibujo del hombre y poema con los caligramas se han hecho de un único trazo, sin levantar la punta del rotulador del papel para nada, siguiendo ritmos automático. Un hombre desnudo ante sí mismo de cuerpo, desnuda igualmente sus sentimientos y sensaciones liberando estas hasta convertirlas en vuelo libre en busca de su propia esencia.

No es la vez que uso este estilo más sintético, menos detallado y más automático porque está en relación con la esencia del contenido, liberarse del aciago peso de sí mismo y de la carga emocional, de las rutinas, urgencias y monotonías para alcanzar una sensación liberadora de vuelo sobre mí mismo y aquello que me acucia como puede verse en el poema:

Desnudaré mi voz, mis sentimientos,
el filo del dolor que siento...:
¿Para qué quiero experimentos,
inventarme vidas y algún cuento?

¡Vivir, vivir si puedo!
Dejar que el corazón
escoja la pasión y el ruedo,
que pierda la razón
mientras su vuelo
me acerque al cielo,
pájaro etéreo planeando libre
sin medida ni calibre.

Volar, volar sin rumbo exacto
ni cabal, solo por sentir el vuelo.

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ

No olvidemos que un caligrama no deja de ser, sobre todo y en su esencia, un poema y que, por lo mismo, la belleza del diseño, de la imagen, no debe desdecir de la belleza de la palabra sino acompañarla, multiplicarla y magnificarla, Si una imagen vale por mil palabras, una palabra ha de sugerir todas las imágenes y evocaciones posibles en lo común que comparten el poeta y su lector.

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