sábado, 3 de marzo de 2012

JUAN BOSCÁN, RETRATO


La imagen del poeta barcelonés, Juán Boscán Almogáver, que consiguió que los modos, versos (endecasílabos) tópicos, estrofas (como el soneto) italianos de la escuela petrarqueña, siguiendo los consejos de Navagero entrasen definitivamente, adiestrando e impulsando tras de sí al excelso Garcilaso de la Vega y con ello, la asunción plena del Renacimiento en la poesía española y en castellano, aparece aquí convertida en caligrama. El poema que lo integra glosa su vida y en especial este hecho que lo declara el pionero definitivo del Renacimiento italiano en nuestra literatura. No fue el primero en hacer versos endecasílabos en castellano, que lo hizo Micer Francisco Imperal; ni el primero en introducir el soneto, que también hizo Micer Francisco Imperial, ni el primero en hacer un libro de poemas exclusivamente en soneto, que lo hizo el Marqués de Santillana con sus 42 sonetos fechos al itálico modo, pero ambos poetas coetáneos del siglo XV y de la Escuela Algórico Dantesca no comprendieron el ritmo interno del endecasílabo ni el del soneto a la usanza petrarqueña, como tampoco la exclusividad de la rima consonante y la imposibilidad de tercetos monorrimos como sí lo hizo Juan Boscán.

El poeta catalán, propietario y dueño y señor, por aquellos entonces del castillo de Cubelles, fue un buen poeta pero su mejor logro fue arrastrar tras de sí y convertir en un poeta escelso y excepcional como era Garcilaso de la Vega y conseguir, con ello, la entrada definitiva, en poesía, del Renacimiento a la usanza italiana.

El caligrama forma de un conjunto de rostros con su imagen, todos realizados por mí, en castellano y en catalán (éste está en castellano), sacados y recreados de la única imagen que se conoce del poeta, el famoso medallón de perfil que aparece en la primera publicación de su obra, editada por primera vez en 1547, por cierto, en compañía de la obra de Garcilaso de la Vega, su gran amigo y pupilo... Este fue otro de los grandes logros del poeta, publicar por primera vez la obra del insigne poeta castellano, muerto bastante antes.

El conjunto de rostros de Boscán pretenden, de alguna manera, homenajear su obra y su labor en la definitiva introducción del Renacimiento, recordar también sus nexos con Cataluña, y especialmente con Cubelles, servir de base para un estudio y reintepretación de su obra que intenta, a su vez, volver a un renacimiento del arte, de la creatividad estética en sí misma (no necesamiente con el hermetismo y la armonía clásicas del Renacimiento, ni rechazando su figurativismo natural, su mímesis de la realidad ni todo lo contrario, o su búsqueda de modelos sino buscando una liberación y revitalización del arte actual en cualquiera de las artes y artesanías. No buscamos un arte concreto, un modelo concreto, sino el arte en sí como liberación del y regreso a una armonía con la Naturaleza que lo alimenta). Forma pues parte de un proyecto global que integra a varios artistas y degustadores del arte que integra investigación y producción estética y que busca convertir e impulsar a Cubelles como una ciudad productora, potenciadora de arte y, a su vez, centro de enlace de artistas.

La idea partió de un proyecto de investigación artístico sobre la figura de Juan Boscán, inicialmente llevado por mí, Manuel Millán Cascalló, el pintor, escultor, retratista Anselm Cabús y el matemático Pep Salas. El proyecto surgió con la idea de conseguir una beca que no consiguió, pero sigue vivo y, entre otras cosas, pretende convertir mis caligramas, con su imagen y sus versos, en una escultura que realizará o debería realizar, Anselm Cabús.

En cuanto a la factura del caligrama (éste concreto), tomando la carátula ya mencionada de Juan Boscán, convertí ésta en el retrato superior, más humanizado y menos caricaturesco que aquel, buscando el verdadero rostro del poeta y procer cortesano (Diseñé también la imagen opuesta, he girado la cara y me he arriesgado a un posible retrato global), después, el nuevo retrato ha servido de base para encajar mi poema y convertirlo en este caligrama, que como todos los que internan el global, tiene sentido por sí sólo.

El poema, mi poema, reza así (y se ha de leer comenzando por la cabellera y siguiendo por la cabeza y luego la cabeza, el cuello y, definitivamente, el cuerpo. Está integrado por dos soneto clásicos en donde glosa lo esencial de su vida como poeta y su valor histórico como tal. El primer soneto se reparte por la cabellera y contorno de la cara, que acaba el segundo, que introduce los rasgos internos de la cara y sombras, el cuello y la vestimenta que conforma su tórax):
Poeta era yo antes de ir a Italia
y como tal me conoció Navagero.
Poeta, sí, pero de cancionero.
Cantábale al amor, si rosa o dalia,

no al modo de poetes de Tesalia.
Devoto de Ausiàs March era primero.
Y eso al ítalo bastó y, ya sincero,
propúsome seguir, allende Galia,

la forma de Petrarca en poesía.
Eso que llaman stil nuovo puro,
mirando a Grecia y Roma en su recuerdo.

Versos endecasílabos ponía,
rimando consonante contra el muro
de los cortesanos con verso cuerdo

Seguí consejos junto a Garcilaso
y se hizo levantisco algún poeta,
de esos de cancionero su etiqueta,
que aún del amor cortés lleva el paso.

Verso tradicional - ese era el caso -
al ritmo de la cuerda cual cometa,
la poesía se tornaba esteta
sin saber que así vivía el ocaso

por vivirse más canción que poema
al ser sílabas pares su relato...
Mas cuando fueron once... - ¡Desacato! -,

la poesía halló su propio lema...
La forma de decir ya era propia,
para no ser de música una copia

MANUEL MILLÁN CASCALLÓ







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